La Svastica en una ciudad Panameña

Enero 13, 2008

La bandera de Kuna Yala es el emblema usado en la comarca índigena de Kuna Yala, al noreste de Panamá; no obstante, esta bandera también representa a la etnia kuna en general, que habitan además en las comarcas de Madugandí y Wargandí, y en otros lugares del país.

El origen de la bandera se remonta a 1925, cuando ocurrió la Revolución Kuna y en la que desencadenó la separación de los territorios controlados por la etnia kuna de Panamá, y que se conformaría bajo la República de Tule, que tuvo una corta duración, del 12 de febrero al 4 de marzo del mismo año.

La bandera que se confeccionó para ese momento era muy similar a la bandera de España, con tres franjas, la franja superior e inferior eran de color rojo y la central de mayor tamaño, con el color amarillo; en la franja amarilla se incluía una esvástica inversa, que representa a un símbolo ancestral de los kunas.[1]

Posteriormente en 1942 se modifica la bandera agregando un anillo de color rojo que se entrelazaba con la esvástica, este anillo representaba al ornamento que usaban las mujeres kunas en la nariz. Este cambio se hizo porque en esa época la bandera fue asociada fuertemente con la bandera nazi, y que la nueva adición demostraba que los alemanes no usaban anillos en sus narices.[1] Después la bandera fue modificada en su forma actual, las franjas rojas fueron cambiadas a un color naranja oscuro y el anillo desapareció.

250px-kunayalaflag_svg.png


Preludio de la Guerra de los Seis Días

Noviembre 7, 2007

Aparecido en ‘The Washington Post’ -18 de mayo de 2007-:

Autor: Charles Krauthammer

Los israelíes recuerdan el terror de ese insostenible mayo de 1967 en el que, sin que Israel poseyera ningún territorio ocupado, todo el mundo árabe se preparaba febrilmente para el inminente exterminio de Israel. Y el mundo no hizo nada.

A duras penas habrá existido un plan árabe de paz en los últimos 40 años -incluyendo la presente versión saudita- que no exija el retorno al ’status quo’ del 4 de junio de 1967.
¿Por qué es esa fecha tan sagrada?: porque fue la víspera del estallido de la Guerra de los Seis Días en la que Israel logró una de las victorias más sorprendentes del siglo XX. Los árabes han pasado cuatro décadas intentando deshacer sus consecuencias.
El verdadero aniversario de la guerra debería ser ahora, tres semanas antes. El 16 de mayo de 1967, el Presidente egipcio Gamal Nasser exigía la evacuación de la fuerza de seguridad de las Naciones Unidas, presente en la Península del Sinaí que había mantenido a Israel y Egipto en paz durante 10 años.
La ONU cumplió los deseos, momento en el cual Nasser impuso un bloqueo naval por la única salida al sur de Israel, el puerto de Eilat, en un acto obvio de guerra.
Cómo llegó Egipto a esta aventurada provocación es un relato complejo (hecho crónica en el magistral relato de Michael Oren, “Seis Días de guerra”) de intencionalidad agresiva combinada con desinformación perversa.
Una advertencia soviética urgente y falsa -de que Israel se preparaba para atacar a Siria- condujo a una cascada de maniobras intra-árabes que condujeron a Nasser, el defensor del panarabismo, a confrontar mortalmente a Israel con un Sinaí remilitarizado y un bloqueo por el sur.
¿Por qué esto es aún importante? Porque el período de tres semanas entre el 16 de mayo y el 5 de junio explica la reticencia de Israel durante 40 años a renunciar a los frutos de la Guerra de los Seis Días -el Sinaí, los Altos del Golán, Jerusalem Oriental y Gaza- a cambio de garantías de paz en un papel.
Israel disponía de garantías similares fruto de la Guerra de Suez de 1956, tras la cual evacuó el Sinaí a cambio de esa fuerza de pacificación de la ONU y de garantías de libre paso a través del Estrecho de Tirán por parte de las potencias occidentales.
Todo esto se esfumó con un gesto de la mano de Nasser. Durante esas tres interminables semanas, el Presidente Lyndon Johnson intentaba componer un ejército de países con el fin de romper el bloqueo y abrir Israel al sur. El esfuerzo fracasó estrepitosamente.
Es difícil exagerar cómo fueron para Israel esas tres semanas. Egipto, en alianza ya con Siria, suscribía un pacto militar de emergencia con Jordania. Irak, Argelia, Arabia Saudita, Sudán, Túnez, Libia y Marruecos comenzaron a enviar tropas para unirse a la inminente lucha. Con tropas y ejército agolpándose en cada una de las fronteras de Israel, exultantes informativos en cada una de las capitales del mundo árabe anunciaban el inminente final de la guerra para el exterminio de Israel.
“Destruiremos a Israel y sus habitantes”, anunciaba el cabecilla de la OLP, Ahmed Shuqayri, “y en cuanto a los supervivientes -si es que hay alguno- los barcos están preparados para deportarlos”.
Para Israel, la espera fue acuciante y debilitadora. El ejército de ciudadanos de Israel tenía que movilizarse.
Mientras sus soldados esperaban en los diversos frentes a que el mundo rescatara del peligro inminente a la nación, la sociedad israelí se detuvo en seco y su economía comenzó a desangrarse. El jefe del mando del ejército Itzjak Rabin, a ser enarbolado más tarde como héroe de guerra y aún más tarde como mártir de la paz, sufrió una crisis nerviosa. Quedaba incapacitado hasta el punto de la incoherencia a causa de la insostenible tensión de la espera con la vida de este país pendiendo de un hilo.
Conocemos el resto de la historia. Rabin se recuperó a tiempo para conducir a Israel a la victoria. Pero olvidamos lo arriesgada que era la condición de Israel. La victoria se decantó en un exitoso ataque contra las fuerzas aéreas de Egipto en la mañana del 5 de junio. Fue una jugada de sorprendentes proporciones. Israel envió el grueso de sus fuerzas aéreas de 200 aparatos a la misión, completamente expuestos a fuego antiaéreo y misiles. En caso de haber sido detectados y las fuerzas destruidas, la cifra de aviones dejados atrás para defender el territorio israelí -sus ciudades y civiles- de los 900 aparatos de las fuerzas aéreas árabes combinadas era de… 12.
También olvidamos que la ocupación de Jerusalem Oriental por parte de Israel no fue buscada en absoluto.
Israel suplicó al rey Hussein de Jordania que permaneciese al margen del conflicto. Enfrentado en feroz combate a un Egipto numéricamente superior, Israel no tenía ningún deseo de abrir un frente nuevo a unas pocas cuadras del Jerusalam judío y a pocos kilómetros de Tel Aviv.
Pero Nasser dijo a Hussein, personalmente, que Egipto había destruido las fuerzas aéreas de Israel y que la victoria total estaba al alcance de la mano. Hussein no pudo resistirse a la tentación de unirse a la lucha. Se unió. Y Perdió.
El mundo pronto será inundado de exposiciones del 40 aniversario de la guerra, y de la paz a la vuelta de la esquina que solamente aguarda a que Israel vuelva al 4 de junio de 1967. Pero los israelíes son cautelosos. Recuerdan el terror de ese insostenible mayo en el que, sin que Israel poseyera ningún territorio ocupado en absoluto, todo el mundo árabe se preparaba febrilmente para el inminente exterminio de Israel. Y el mundo no hizo nada.

tn_46011.jpg


El compromiso con un nombre

Octubre 15, 2007

WILHELM HAMMANN: EL HOMBRE QUE SALVÓ A LOS NIÑOS DE BUCHENWALD

pp_a020p07s.jpg Tras la reunificación alemana se propuso modificar el nombre de la escuela “Wilhelm-Hammann” de la ciudad de Erfurt. Sin embargo docentes y alumnos investigaron la vida de Hammann y descubrieron que este prisionero político en el campo de concentración de Buchenwald logró salvar la vida de 904 niños. En consecuencia, la escuela logra conservar su nombre. En el marco de proyectos anuales, los alumnos se proponen que el 9° año escolar de cada promoción intente ponerse en contacto con los niños que salvó Hammann.

DESCRIPCIÓN DEL PROYECTO
Como consecuencia de la reunificación alemana, a principios de los años noventa se eliminaron en las escuelas todas las denominaciones que hicieran referencia a personalidades de la historia de la RDA. Estaba previsto que sucediera lo mismo con el patronímico de nuestra escuela, “Wilhelm Hammann”. Es materia opinable si este acto de corroborar los nombres constituía un mero acto arbitrario o por el contrario, un impulso para elaborar el pasado; también resulta materia de debate definir si acaso esa disposición transgrede límites geográficos y morales. En concordancia con las autoridades educativas de la ciudad de Erfurt, nuestra escuela decidió abogar por elaborar el pasado histórico y luchar por conservar el nombre “Wilhelm Hammann”.

Wilhelm Hammann [ver Imágenes] nació en el año 1897 en Gross-Gerau, Hesse. A raíz de su activo compromiso con el partido comunista alemán KPD fue arrestado en 1935 por los nacionalsocialistas y trasladado en 1938 al campo de concentración de Buchenwald. Durante los más de diez años que pasó en prisión, ayudó a salvar la vida de 904 niños, entre ellos 159 judíos. En el año 1984, Wilhelm Hammann, fallecido en un accidente en 1955, fue reconocido por Israel como uno de los tres alemanes que se cuentan entre los “justos entre las naciones”.

A modo de preparación para el acto de bautizo, los cursos comenzaron a investigar la vida de Hammann, quien fue maestro y uno de los primeros prefectos de la posguerra en Hesse. Los alumnos elaboraron un programa de homenaje sobre su vida y lo presentaron en la ceremonia de bautizo del nombre del 7 de noviembre de 1993. Estimulados por este primer paso tan logrado, los alumnos y docentes sintieron que deseaban mantener vivo el proyecto escolar “Wilhelm Hammann”. Los “investigadores”, quienes se habían dedicado a la vida y obra de Wilhelm Hammann; en la etapa siguiente, centraron su atención en el destino de los niños del bloque 8 del campo de concentración Buchenwald.

El sitio conmemorativo Yad Vashem envió las direcciones de tres personas que habían estado en dicho campo cuando niños. Los alumnos les escribieron varias cartas que quedaron sin respuesta por mucho tiempo. Tanto más se emocionaron cuando Zoltan Blau, quien hoy reside en Nueva York, llamó a la escuela y dio señales de estar dispuesto a hablar con los alumnos. Pudimos establecer contacto personal con él y con su familia cuando en 1995 volvió por primera vez a Buchenwald en ocasión del aniversario de la autoliberación del campo el 11 de abril de 1945.

A fin de continuar con el proyecto está previsto que los alumnos de las sucesivas promociones del 9° año se dediquen durante una semana a investigar las huellas de la historia para elaborar el pasado y encontrar ejemplos concretos de historias de vida que muestren cómo puede mantenerse la dignidad en un mundo cruel e inhumano.

Esta semana dedicada a trabajar sobre un proyecto específico recoge temas del programa de Historia del segundo semestre y permite al profesor trabajar más adelante con los resultados obtenidos con el proyecto [ver Imágenes] y transmitir informaciones históricas más profundas. Representa una gran ventaja poder trabajar in situ en el sitio conmemorativo de Buchenwald. No sólo tiene un gran valor confrontarse allí con material auténtico en los escenarios originales, sino que puede comprobarse también que el acercamiento emocional tiene un efecto muy positivo sobre los resultados de la labor pedagógica. Todo esto fue posible gracias al legado que nos dejó la actitud de un hombre: por eso, su nombre es todo un compromiso.

pw_a020p01.jpg


Eretz Uganda

Octubre 7, 2007

Una brújula rota determinó el asentamiento del Estado
La idea de los judíos de asentarse en Uganda fue expresada al Congreso Judío con el objeto de huir de los pogroms que se estaban perpetrando en la Rusia Zarista y buscar un hogar que cobije a los judíos de las demostraciones antisemitas que se agravaban a comienzos del siglo XX.

La idea había nacido y había que llevarla a la práctica, expresó el profesor Gur Elroy del Departamento de la Tierra de Israel, de la Universidad de Haifa. Para ello, fueron elegidos -continúa Elroy- tres miembros del Sexto Congreso Sionista para tomar impresiones y convinieron entre ellos, para ganar tiempo, que cada uno iría a un lugar distinto, en Uganda, para volver a reunirse e intercambiar las distintas impresiones y vivencias. Pero resulta que Nahum Wilbosch, uno de sus delegados, perdió el camino al lugar fijado para el encuentro dado que su brújula se había dañado, y aunque pudo llegar a destino, su estado de ánimo había decaído por completo, y sus nervios estaban exaltados por tantas contrariedades en su camino. Los otros dos delegados que recorrieron Uganda entregaron un informe positivo del lugar, al Congreso Judío, explicando lo favorable que era que el lugar se hallara poco poblado y en buenas condiciones para vivir. En cambio Wilbosch, el extraviado, dio un informe negativo agregando que los judíos “no tienen nada que buscar allí”. Los miembros del Séptimo Congreso Sionista, receptores de los informes, se impresionaron por los datos aportados por Wilbosch que prevaleció en la decisión de establecerse en Uganda rechazando dicha alternativa.

 uganda.jpg


Compañero Terrorista

Octubre 1, 2007

El pelele de Hugo Chavez,  Evo Morales lo llamo al Hitler Irani

“compañero revolucionario y hermano”

evito1.jpg


“El silencio no tiene límites para mí los límites los pone la palabra”

Septiembre 24, 2007

Marcel Marceau nació en Estrasburgo el 22 de Marzo de 1923. Se inició como mimo en Alemania cuando actuaba para las tropas francesas después de la Segunda Guerra Mundial.
Hacia 1938 Marceau junto a su familia fueron obligados a dejar Francia. Luego se unió a las fuerzas de liberación francesas comandadas por Charles de Gaulle.
Durante la guerra adoptó el apellido Marceau (un general francés muerto en 1796) para ocultar su origen judío. No volvió a tener noticias sobre su padre luego de que haya sido arrestado y deportado por la Gestapo.

“Estaba harto del Holocausto y todo eso. Sólo quería actuar, hacer mi carrera. Pero al madurar entendí que no hay que olvidar, la memoria es necesaria para que el horror no se repita”, confesó.

En 1945 se matriculó en la Escuela de Arte Dramático “Charles Dullin” del Teatro Sarah Bernhardt en París, donde estudió con su Maestro de la pantomima Etienne Decroux. Marceau se interesó en la actuación luego de haber visto a Charles Chaplin.
En mayo de 1946, entró a la Compañía de Barrault, y se le asignó la interpretación del papel del Arlequín en la pantomima Baptiste.
Marceau creó en 1947 al romántico e idealista Bip que tiene la cara pintada de blanco, lleva unos pantalones muy anchos y una camisa a rayas. Luce un gran sombrero de fieltro del que sale una flor roja (que representaba la fragilidad de la vida) y que se convirtió en su alter ego. El estilo de la pantomima de Marceau es inigualable, sus ejercicios silenciosos que incluyen las clásica representaciones de la caja, caminando en contra del viento, el hacedor de máscaras, en el parque y sátiras de todo tipo, desde escultores a matadores.
En 1948 recibió el famoso premio Deburau (establecido en memoria del grande del siglo 19, Pierrot). Luego fundó su Compañía de pantomima Marcel Marceau - La única en el mundo, en esa época - que ofrece dos años de curriculum y ha sido subsidiada por la Ciudad de París desde 1978.
Se presentó en los mejores teatros de París así como también en otros teatros de Europa, Canadá y América del Sur. Con su compañía, produjo, dirigió y presentó 26 mimodramas, incluyendo “Pierrot de Montmartre”, “The 3 Wigs”, “The Pawn Shop”, “14th July”, “The Wolf of Tsu-Ku-Mi”, “Paris laughs - Paris cries”, y “Don Juan”.
Marcel Marceau realizó su primera gira por los Estados Unidos de América en 1955-56, poco tiempo después de su debut en Norte América en el Festival de Stratford (Ontario). Esta primera gira en los Estados Unidos terminó exitosamente en el “City Center” de Nueva York en la primavera de 1956 después de hacer presentaciones ante un gran número de personas en San Francisco, Chicago, Washington, Philadelphia, Los Angeles, y otras grandes ciudades y universidades.
Desde entonces, regularmente ha realizado giras en los Estados Unidos de América durante más de 40 años y sus giras transcontinentales han incluido a América del Sur, el norte y el sur de África, Israel, Australia y Nueva Zelandia, Japón, India, China, Asia sudoriental, Rusia y toda Europa.

Millones de americanos se han familiarizado, a través de sus diversas apariciones televisivas, se presentó en la BBC interpretando a 17 personajes diferentes hacia 1973, y también en 13 películas producidas por la Enciclopedia Británica.
Marcel Marceau ha demostrado su versatilidad en cinematografía, tales como Barbarella dirigida por Roger Vadim; Shanks, dirigida por Bill Castle. Ha sido elegido miembro de la Academia de Artes en Berlin, de la Academia de Artes en Munich, y es miembro del prestigioso Instituto de Francia.
Los años 1997-98 marcan el 50 aniversario del famoso personaje de Marcel Marceau “BIP”. En esa época, creó con su compañía un nuevo mimodrama, “The Bowler Hat”, presentado en París en el “Espaçe Pierre Cardin” durante dos meses con gran éxito, y desde entonces ha sido presentado en Londres, Tokio, Taipei, Caracas, Santo Domingo, Valencia (Venezuela), Munich y Nueva York, como también en una gira por Francia.
Desde 1999, cuando regresó con su clásica presentación a Nueva York y San Francisco después de 15 años de ausencia en donde se agotaron las entradas, su carrera en América ha disfrutado de un remarcable renacimiento con un interés especial de la tercera generación.
Hacia el año 2005, en el marco de su gira despedida mundial presentó su espectáculo ‘Lo mejor de Marcel Marceau’. A los 82 años en su última visita a la Argentina aseguró que no podría retirarse nunca y que morirá de pie.

“¿Despedirme? No, no puedo hacerlo, si aún hay quienes disfrutan de mi arte.”

De la redacción de Radio Jai


Sonata para un hombre bueno

Septiembre 2, 2007

Odoardo Focherini, el periodista que dio la vida por salvar a judíos

Fuente: ZENIT

Para recordar, cien años después de su nacimiento, a Odoardo Focherini, periodista y director administrativo de «L’Avvenire d’Italia» hasta 1944, los periodistas de la Unión Católica de la Prensa Italiana (UCSI) organizaron el 17 de marzo, en la iglesia de San Ignacio de Carpi, un congreso con el título «Testimonios que contar. La vida y los hechos de la historia a la memoria».

Las celebraciones fueron abiertas por el obispo de Carpi, monseñor Elio Tinti, quien constató que «supo dar sabor a la vida de mucha gente, sobre todo a los 105 judíos que salvó, pero también a todos aquellos que conoció».

Según el obispo de Carpi, «de él hay que recordar el profundo amor hacia la familia, la tiernísima relación con su adorada mujer, con los siete amadísimos hijos. Lazos sólidos que descubrimos en las maravillosas cartas que escribió, pero que no le impidieron vivir su vida hasta el fondo por los demás».

«Con esperanza y devoción, deseamos que pronto la Iglesia lo pueda reconocer como mártir. Su vida como hombre verdadero es un himno a la santidad», reconoció el prelado.

Focherini, empezó a interesarse por los judíos mucho antes del Armisticio con los Aliados (8 de septiembre de 1943), cuando ayudó a un grupo de refugiados llegados de Varsovia. Murió en el campo de concentración de Hersbruck (uno de los 74 subcampos de Flossenburg), el 27 de diciembre de 1944, a la edad de 37 años.

Odoardo Focherini, quien ha sido declarado «Justo entre las naciones», se encuentra en proceso de beatificación. La causa comenzó en 1996.

A los 27 años era presidente de la Acción Católica Italiana (ACI). Durante la persecución fascista de 1933, corrió de una sede a otra de la ACI para esconder las banderas, las cartas y poner en lugar seguro registros y actas de las reuniones.

En 1939, en vísperas de la guerra, Focherini se convirtió en director administrativo del diario «L’Avvenire d’Italia».

Con el endurecimiento de las leyes antijudías y el inicio de las deportaciones raciales, Odoardo Focherini junto con el padre Dante Sala, organizó una red eficaz para la expatriación hacia Suiza de más de un centenar de judíos.

A pesar del absoluto secreto de las operaciones, los nazis recibieron algunas cartas anónimas y arrestaron al padre Dante Sala, el cual escapó a la pena por insuficiencia de pruebas.

El 11 de marzo de 1944, Focherini fue arrestado en el hospital mientras se ayudaba a un judío enfermo. Fue trasladado al Comando de las SS de Bolonia y de allí a la cárcel de San Giovanni in Monte.

Durante una visita, su cuñado Bruno Marchesi le dijo: «Ten cuidado, quizá te estás exponiendo demasiado, ¿no piensas en tus hijos?». A lo que Odoardo respondió: «Si tú hubieras visto lo que he visto yo en esta cárcel, todo lo que hacen padecer a los judíos, lo único que lamentarías es no haber hecho lo suficiente por ellos, y no haberlos salvado en mayor número».

Trasladado al campo de concentración de Gries (Bolzano), permaneció allí hasta el 5 de septiembre de 1944. Ocultado en el campo de Flossenburg, Focherini fue trasladado al campo de trabajo de Hersbruck, donde se trabajaba de las tres y media de la mañana hasta la tarde, y quien no resistía era marcado con una «K» en la frente y enviado inmediatamente a los hornos crematorios.

Herido en una pierna, al no recibir tratamientos médicos, contrajo una septicemia y murió el 27 de diciembre de 1944. Antes de morir dictó sus dos últimas cartas a los familiares.

Estas son las palabras confiadas al amigo de prisión: «A mis siete hijos… quisiera verlos antes de morir… sin embargo, acepta, Señor, también este sacrificio y custódialos tú, junto a mi mujer, a mis padres, y a todos mis seres queridos».

«Declaro morir en la más pura fe fe católica, apostólica, romana y en la plena sumisión a la voluntad de Dios, ofreciendo mi vida en holocausto por mi diócesis, por la Acción Católica, por el Papa y por el retorno de la paz al mundo. Os ruego decir a mi mujer que le he sido siempre fiel, he pensado siempre en ella, y la he amado siempre intensamente», escribió.

La noticia de la muerte llegó a Carpi en junio de 1945.

El padre Claudio Pontiroli, vicepostulador de la causa de beatificación, revela: «Hemos encontrado más de 300 cartas de pésame, de las que en 62 casos se habla de Odoardo como de un mártir de la caridad. Por él se hicieron celebraciones como por ninguna otra víctima de la guerra».


Agosto 5, 2007

bart-simpson-generator1.gif


Entre los blogs que mas crecieron en el 2006

Julio 26, 2007

El blog Mila18 se encuentra entre los 100 blogs que mas crecieron a nivel mundial.
Esta con su viejo nombre “luchando contra la judeofobia

http://botd.wordpress.com/2006/12/15/growing-blogs-235/

Quizas este crecimiento se deba a lo coherente que fue durante todo ese año, mientras otros medios piden por favor que se registren y tiene a siempre los mismos 20 usuarios debatiendo.
Aca se trata de aportar algo de ideas, porque son las ideas las que iluminan al mundo. :)


Política e ideología nazi II

Julio 26, 2007

David Bankier 

Curso “EL HOLOCAUSTO: IDEOLOGIA, POLITICA Y MORAL”

El Profesor David Bankier es el Director del Centro de Investigación del Holocausto en el Memorial Yad Vashem, Director del Departamento de Estudio del Holocausto en el Instituto de Judaísmo Contemporáneo de la Univesidad Hebrea de Jerusalem, integrante de los Consejos Editoriales de numerosas publicaciones profesionales, entre las cuales cabe mencionar “Holocaust and Genocide studies” y “Yad Vashem Studies”. Asimismo es profesor visitante en prestigiosas universidades de Europa y América Latina.

Política e ideología nazi II

En este segundo encuentro analizaremos el interrogante: ¿cómo pasaron los nazis de una política de segregación a una política de exterminio? La política antisemita nazi de 1933 a 1938 se puede comparar con el apartheid, la segregación racial impuesta en su momento en Sudáfrica y en Rhodesia. En la medida que nos adentramos en los años 1939-1945, disponemos de menos documentos relativos a la toma de decisiones sobre la cuestión judía. Sin duda alguna, hubieron muchos más de los que tenemos hoy en día pero fueron quemados. En su juicio en Jerusalén, Eichmann declaró que a fines de 1944 el archivo de su oficina - el departamento que se dedicaba a la “solución de la cuestión judía” en la SS - fue transferido a Theresienstadt, un ghetto al norte de Praga en el Protectorado de Bohemia-Moravia. El archivo fue trasladado hacia allá considerando que los aliados no bombardearían un ghetto judío y así los documentos se hallaban protegidos. No obstante, en 1945, cuando los nazis se dieron cuenta que iban a perder la guerra, quemaron esa documentación. Sabemos que en los años 30, antes de la guerra, los nazis ya barajaban la idea de adoptar una política genocida en un contexto de conflicto bélico - y no solamente respecto a los judíos. A fines de los años 20, en un artículo publicado en un periódico nazi, Hitler se refirió al exterminio deseado de un millón de alemanes, que según sus criterios no reunían las características necesarias para la raza aria. Así pues, a partir de 1933, comenzó una política de esterilización de aquellos que padecían enfermedades hereditarias. Pero en 1935 Hitler ya declaró que si llegase a estallar una guerra, no se conformaría con esterilizar y comenzaría con un programa de eutanasia. El comprendía que la guerra le permitiría hacer cosas que no podían hacerse en época de paz. Está claro, entonces, que la idea genocida de exterminar grandes masas humanas estaba ya en la mente de los nazis antes de empezar la guerra. Por ello - y no por casualidad - la orden de Hitler de comenzar el programa de eutanasia será firmada un mes luego de estallada la guerra. Ese programa, en su primera etapa hasta agosto de 1941, exterminará alrededor de 76.000 alemanes. Ese exterminio se llevó a cabo con todos los métodos que se conocerán más adelante en los campos de concentración: gas, inyecciones de fenol en el corazón, etc. Respecto a la cuestión judía, también en los años 30, mientras se llevaba a cabo la política de segregación, expropiación y emigración forzada, los nazis se referían a ellas como políticas temporarias, nunca las veían como la solución al problema. Era lo que podían hacer por ahora. ¿Qué harán más adelante? En los documentos nazis se explica: cuando estalle la guerra - dicen - arreglaran cuentas con los judíos. En 1939, cuando estalló la guerra, existía para la elite nazi lo que yo llamaría “una fantasía política”. En esa fantasía no existirán judíos sobre la faz de la tierra. ¿Cómo realizarlo? No había planes todavía; solo existía esta fantasía. El estallido de la guerra llevará a que los impulsos ideológicos genocidas, que se encuentran en el centro político, conjuguen con una práxis genocida pragmática en la periferia. Por ejemplo: Yugoslavia será conquistada en abril de 1941 y casi inmediatamente comenzará el movimiento de resistencia de los serbios contra la ocupación alemana. Hitler dará la orden de que por cada soldado alemán matado por los partisanos, se ejecute a 100 serbios. Consecuentemente las tropas nazis arrestaban en forma arbitraria rehenes serbios y los mantenían encerrados. Siempre había alguien que mataba a algún soldado alemán, por lo cual se tomaba a 100 rehenes y se los fusilaba. Los generales nazis comprendieron que este tipo de represalia no era productiva pues incrementaba la fuga de los serbios a los montes para unirse a los partisanos. No obstante, los generales alemanes deberán cumplir lo que Berlín les ordenaba. Por ello, llegarán a la conclusión que si matan judíos, por un lado cumplirán la orden, y por otro lado daban a los serbios una cierta tranquilidad, ya que no serán ellos los ejecutados. Así comienza una política sistemática de matanza de hombres judíos en Serbia. Entonces quedaban las mujeres y los hijos de esos judíos. Estos, que están en un campo de concentración debían ser alimentados y el ejército empezará a calcular cuanto tiene que gastar para alimentar a esta población que no produce. En este caso, el ejército contactará a Berlín, solicitando recibir expertos que ayuden a solucionar el problema de la existencia de 10.000 mujeres y niños en Belgrado, para que no tengan que alimentarlos y el aprovisionamiento sea dirigido a sus soldados. Justamente en este momento la unidad que se dedicaba a la eutanasia terminaba su primera etapa, después de haber matado a esos 76.000 alemanes, y estaba desocupada. Y así pues llegó un camión de gas - un camión que tenía el caño de escape orientado hacia adentro y con la polución de monóxido de carbono se matará a su carga humana. Este ejemplo demuestra que el militar que estaba en Belgrado no tenía un plan para aniquilar a todos los judíos de Europa. El se enfretaba a un problema concreto - 10.000 mujeres y niños en el campo de concentración de Semlin - y para ese problema concreto pedirá una solución. La solución que se dará en un régimen de este tipo para un problema de este tipo, será una solución genocida. La situación de aquellos que administraban económicamente los ghettos era similar. Toda persona que administraba un ghetto - como toda persona que administra cualquier empresa - quería obtener un balance positivo entre inversión y ganancia. ¿Qué se invertía en un ghetto? Se invertía comida. En un ghetto como el de Lodz con 200.000 personas, o Varsovia con 500.000 personas, el número de calorías que se daba a cada una de estas personas era muy reducido, unas 300 calorías díarias. Pero aún con 300 calorías díarias, el ghetto tenía que ser abastecido por las fuerzas de ocupación y el administrador del ghetto debía calcular cuánto azúcar, cuantos carbohidratos y cuantos oleaginosas necesitarían los judíos recluidos en el ghetto. Estos trabajaban en fábricas instaladas por los alemanes que tenían una producción determinada. Evidentemente, el número de personas que comía en un ghetto era mayor al número de personas que trabajaba, ya que los trabajadores eran aquellos que estaban en condiciones físicas de trabajar. Pero además estaban los niños, los ancianos, los enfermos, los lisiados, que no trabajaban. El administrador del ghetto llegaba a la conclusión que él perdía en esta empresa. Su empresa no era rentable desde el momento que el traía comida y no sacaba producto. Por tanto, sugerirá a Berlín una política por la cual se quedará solamente con aquellos que trabajen, lo que significaba terminar con toda la población de niños, enfermos, lisiados, etc. Exterminar esa población que no producía. Para el Dr. Fischer, Bibow, Auerswald o cualquier otro administrador de ghettos en Europa Oriental, las sugerencias de genocidio eran parte de un plan para crear eficiencia en la administración de una empresa económica. Para Bibow - un importador de café de Bremen que se fue a hacer millones administrando el ghetto de Lodz - Lodz era “El Dorado”. La misma codicia que llevó a Almagro, a Cortes y a Pizarro a Latinoamérica a hacer millones, llevó a estos alemanes al Este de Europa. El razonaría : “Yo aquí vine a hacer dinero y la existencia de elemento humano que no trabaja va contra mi interés de enriquecerme”. Y por lo tanto sugerirá a Berlín que en su ghetto de Lodz se acabe con todos los niños. Y así exigirá en septiembre de 1942 matar a todos los niños, mandándolos a Chelmo para ser gaseados. Su iniciativa no era todavía parte de su plan para terminar con el judaísmo de toda Europa, de Grecia, Dinamarca, o España sino una solución pragmática a su problema personal de cómo convertir al ghetto de Lodz en rentable. O el médico que iba a trabajar como experto en epidemiología al ghetto de Varsovia a efectos de prevenir epidemias. El ghetto de Varsovia estaba muy congestionado porque a la población local se le sumaban los judíos traídos de las provincias, como parte de la política alemana de concentrarlos en centros urbanos. La congestión era gigantesca y ya en el primer verano aparecerán el tifus y la disentería, productos de la mala nutrición, de la congestión y de las condiciones sanitarias. Enfermedades endémicas no se podían controlar de manera que solo los judíos murieran por ellas; también los alemanes se podían contagiar. Un judío con tifus en un fábrica podía contagiar a su capataz alemán. Con este problema se enfretaba el médico, ¿cómo descongestionar el ghetto para mejorar las condiciones sanitarias? Y su sugerencia a Berlín - para descongestionar el ghetto - será exterminar a cierto número de la población y así crear condiciones sanitarias soportables. ¿Qué parte de la población deberá desaparecer? Evidentemente, su sugerencia coincidirá con la del administrador del ghetto, deberán desaparecer los no-productivos: los niños, los viejos, los enfermos, etc. Este punto es importante conocerlo pues aquí no estamos hablando solamente de una camarilla de criminales que se encontraba en Berlín y tenía su locura fantástica de terminar con el problema judía. Estamos hablando de una periferia de burócratas, que, sin ser ideólogos, llegaba a las mismas conclusiones genocidas por razones pragmáticas y prácticas.

Ahora ¿por qué a los judíos? Tomemos el caso de Bielorrusia, Rusia Blanca. En los planes nazis, la campaña contra la Unión Soviética debía haber sido una guerra relámpago, como fue en Francia, en Bélgica y en Holanda. De tal forma que para octubre de 1941 terminara. Pero eso no terminó así y se quedaron atascados frente a Moscú, sin seguir recibiendo transportes de comida desde Berlín, pues las líneas férreas estaban copadas por la necesidad de transportar municiones y soldados. Al consumir las tropas alemanas lo que había en los territorios conquistados, ello era en detrimento de la población local - pues no había para todos, menos en época de guerra, cuando las cosechas eran quemadas y el ganado sacrificado o evacuado. En ese momento, los nazis decidirán quien dejará de comer, para que sus soldados coman. Y se decidirá que toda la población judía de Bielorrusia será la que dejará de comer. En teoría ello no tenía que ver con antisemitismo, pero no era así. Aquí se daban dos hechos paralelos: por un lado una decisión pragmática de terminar con cierto grupo de personas para permitir abastecer a los soldados, y por otro lado, se establecía una jerarquía de grupos o de personas y se decidía en esta jerarquía que los que tenían que desaparecer eran los judíos. Teóricamente no había ninguna razón por la cual matar justamente a los judíos. ¿Por qué no se mataba otro grupo sino que se elegía a los judíos? Esto tenía que ver con el lugar otorgado al judío en esa jerarquía. Todos merecían vivir menos éste. Si ya alguien tenía que desaparecer, el grupo judío era el que tenía que desaparecer. Y de esta manera se conjuga la decisión pragmática por un lado, con el pensamiento racista de los alemanes por el otro. Un ejemplo en Europa Occidental era Francia. En ese país tenemos hasta 1941 un alto grado de colaboración con la ocupación alemana y los comunistas no se oponían porque luego de firmarse en agosto de 1939 el pacto Ribbentrop-Molotov, Alemania y la Unión Soviética estaban en paz. En 1941, comenzará la guerra contra la URSS y también comenzara la resistencia de los comunistas contra los nazis: ponían bombas, mataban soldados alemanes, etc.. Hitler dará la misma orden para los franceses, como aquella que dió para los yugoslavos: por cada soldado que muriera asesinado en las calles de París, 100 franceses serán fusilados, con el mismo procedimiento de la toma arbitraria de rehenes en las calles, para encerrarlos y fusilarlos llegado el caso. Esta política de Hitler no agradaba al general Stuelpenagel, comandante en jefe de las fuerzas de ocupación alemanas en París. Servir en París era muy placentero, no solamente porque no había contra quien luchar; el cuartel general se hallaba en el hotel Majestic y se podía gozar de la ciudad. Por ello Stuelpenagel quería llegar a un modus vivendi con los franceses, para que éstos no se opusieran al gobierno militar y colaborasen. Lo que menos interesaba a ese general era reprimir una población civil. Si este general hubiera empezado a fusilar parisienses para satisfacer las órdenes de Hitler desde Berlín, crearía antagonismo en la población. Al encontrarse ante el mismo dilema de aquel general en Yugoslavia, llegará a la misma conclusión: se dará cuenta que en lugar de matar rehenes franceses, podía matar judíos. De ese modo cumplía con lo ordenado por Berlín sin antagonizar con la población francesa. Esa línea llevaba consecuentemente al fusilamiento de judíos en París o a su deportación hacia el Este, tanto como represalia como para prevenir ataques contra las fuerzas alemanas en París. Quisiera acotar que a este general nunca le gustó Hitler; él no era nazi ni fanático racista. Más aún, en 1944 estará entre aquellos que conspirarán contra Hitler. Entonces ¿cómo explicar su actitud hacia los judíos? Diría que los mataba por razones pragmáticas, no por ideología. Para calmar a la población francesa por una parte y para no antagonizar con Berlín. Desde Berlín siempre se daba luz verde a la solución más radical posible, y los que se hallaban en la periferia comprendían esa luz verde. Por eso cuando el administrador del ghetto pedía el envío de una fuerza que terminara con el “problema” de las mujeres y niños, él entendía que estaba pidiendo que se exterminara a esa población y desde Berlín veían con beneplácito este tipo de solución.

Es así como en enero de 1942, se llega a la así llamada conferencia de Wannsee, en la cual se reunirán representantes de diversos organismos del estado y la SS a efectos de poner en marcha el extermino total del judaísmo europeo. Es así como se convertían aquellas iniciativas pragmáticas en diversos países de Europa, en una política general que abarcaba todo el continente europeo y solucionaba la cuestión judía. Desde la primavera - verano de 1942 se aclaró a los alemanes que estaban embarcados en la II guerra mundial. Hasta entonces era una “gran guerra” al estilo de la I guerra. Esta guerra mundial no se sabía cuanto duraría, y para los alemanes se convertía en vital no permitir que ninguno de sus aliados abandonara la lucha y se rindiera, que no se repitiera la situación de la I guerra mundial en la cual los italianos pasaron de un bando al otro; los búlgaros, los franceses, los rumanos, los húngaros, debían quedar firmes dentro del eje. Los alemanes entendían que la mejor forma de tener a esos aliados atrapados era convertirlos en criminales tales que nunca pudieran ser perdonados por los aliados. Hacer entender a los eslovacos, a Mussolini y a los líderes de Vichy que ellos quemaron los puentes con los valores de la civilización occidental y que estaban ahora comprometidos en una guerra hasta el fin, sea cual fuere este fin. La mejor forma de hacerles entender era decirles a sus aliados “dadme los judíos”. Desde el punto de vista nazi, cuando los eslovacos o los húngaros o los franceses entregaban a los judíos - a la muerte - esto jamás sería perdonado por los americanos y británicos; ellos se convertirán así en criminales de guerra. Esto era también comprendido por los aliados de Hitler. Por ejemplo en 1941 Ion Antonescu, el líder de Rumania, había colaborado con Hitler asesinando a unos 150.000 judíos. Pero desde septiembre de 1942, cuando Hitler le volvió a pedir judíos, Antonescu se negó pues entendió que la guerra no iba a terminar bien para los alemanes. Este modelo de conducta se repetirá en otros lugares, también Franco empezará en cierto momento a flirtear con los aliados respecto al salvamento de judíos. Aquellos no eran tan importantes en 1940, cuando Alemania conquistó Francia, pero sí lo serán en 1943 o 1944. En 1943, Churchill le hizo saber a Franco que no hiciera tonterías pues Alemania perdía la guerra y cuando la guerra terminara, cada país tendría que demostrar de que lado estuvo. Llegar a la conferencia de paz luego de haber participado en la política genocida era contraproducente. Por ello yo sugiero no ser demasiado creyente en teorías altruistas sobre la motivación desinteresada de distintos regímenes a ayudar a los judíos. Desde 1943 en adelante, no fue el altruismo el que llevó a darles refugio o a negarse a entregarlos a los nazis, sino su comprensión de que la guerra terminaría con una victoria de los aliados.

El disertante responde a preguntas de los presentes

Respecto a Stalingrado, posiblemente solo aquellos que tenían mucha visión estratégica se dieron cuenta que este fue un punto de cambio. Luego de la batalla de Kursk en 1943, la batalla de tanques más grande de la historia, en la que los alemanes fueron derrotados, ya muchos más tomaron conciencia que Alemania perdería la guerra. Por eso en 1943 todos esos regímenes aliados a los nazis comenzaron a pensar dos veces si convenía entregar judíos a Hitler.

A partir de 1940, comenzará la política de concentración territorial de los judíos en ghettos con la idea de eventualmente evacuarlos a algún lugar de ultramar, como la isla de Madagascar, en el Océano Indico.

La política demográfica de los nazis trataba de desplazar alrededor de 17 millones de personas. Pensaban tomar a “los alemanes étnicos” - aquellos alemanes cuyos antepasados emigraron en la Edad Media a Europa oriental, al Volga, a Dobrudja en Bulgaria, a los países bálticos o a Transilvania y traerlos a la patria alemana expandida en Polonia ocupada. La población polaca que vivía en esas zonas, debía consecuentemente ser reubicada. ¿En dónde? En las casas de los judíos que irán eventualmente a la isla de Magadascar. Pero antes de ser transportados hacia esta isla eran concentrados en los ghettos. Como ese plan de concentración en Madagascar fracasó - pues la única forma de llegar allí era a través del Canal de Suez y en tanto el Canal estaba dominado por los ingleses no se podía llegar. No obstante la no evacuación de judíos a la isla, se los seguía concentrando cada vez más en los ghettos y allí aparecían los médicos y administradores que recomendaban exterminar esa población.

Respecto a la así llamada “arianización”. Desde el punto de vista de aquel que gozaba de ella - el alemán, francés, holandés - éste ganaba un negocio o un terreno; esa era una política económica. Para el que implementaba esa política, su motivación no era económica sino ideológica-antisemita. No por razones económicas se le quitaba al judío su empresa o se le obligaba a vender sus obras de arte, sino que ello se hacía para terminar con el “problema judío”. El beneficiario de esta política era aquel que entonces tenía un departamento de un judío en Paris; pero el político o burócrata pro-nazi francés no lo hacía para que este ganara una casa u otro obtuviera un negocio o una pintura de Renoir. El lo hacía para resolver su “cuestión judía”. Que un no judío adquiriera una casa o un cuadro era un derivado de la política antisemita, que llevaba necesariamente a una colaboración de aquel que quería un cuadro y aquel que quería una casa. Cuanta más gente se beneficiara de ese estado de cosas menos oposición encontraría la política antisemita.

La política de eutanasia nazi tiene paralelos con la “solución de la cuestión judía”. En el asesinato de alemanes enfermos o minusválidos, se mataron unas 76.000 personas. Los nazis calcularon, en base a informes que tenían de psiquiatras y médicos de los hospitales y asilos que ese era aproximadamente el número de incurables a ser exterminados, en una primera etapa, para purificar la raza. El exterminio de judíos según los nazis era para purificar la humanidad; no obstante había una diferencia esencial. Los nazis no fueron a asesinar lisiados en Noruega o Grecia, sino que se ocuparon de los enfermos y minusválidos en Alemania, pero si fueron a buscar judíos a Noruega o Hungría y mandarlos a Auschwitz. Eso se debía a la concepción nazi que el enemigo racial - los judíos - debía desaparecer de todo el mundo.