Un capítulo casi desconocido de la Segunda Guerra Mundial LA GUERRA DE LOS JUDIOS

agosto 23, 2009
Un capítulo casi desconocido de la Segunda Guerra Mundial
LA GUERRA DE LOS JUDIOS

Ya desde hace 5 años que un predio ubicado en Latrún, cerca de Jerusalem, destinado a recordar a los soldados judíos caídos en la segunda guerra mundial, permanece vacío. Una mezcla de burocracia y dificultades presupuestarias impiden eternizar en Israel el recuerdo de más de 250.000 judíos que cayeron luchando contra los nazis. La idea de recordarlos por lo menos tiene 10 años. Ahora la obra esta prevista para el año 2010.
La participación de más de 1.500.000 soldados judíos en las filas de los ejércitos que lucharon contra los nazis, es uno de los capítulos más desconocidos de la segunda guerra.
Los nazis asesinaron vilmente a 6.000.000 de judíos desarmados o mal armados pero hubo 1.500.000 judíos en ejércitos como el británico, ruso, de EE.UU. y hasta con los partisanos yugoslavos que enfrentaron abiertamente a los genocidas. También en Israel, por aquel entonces bajo dominio británico, aportaron lo suyo. 30.000 hombres y mujeres de Israel se incorporaron al reticente ejército británico al comenzar la guerra. En 1944 se les sumaron tres brigadas de la Brigada Judía de Israel.
Del 1.500.000, 250.000 murieron en las batallas contra los nazis, el porcentaje más alto en proporción de todos los pueblos que participaron en la guerra.
Los soldados judíos con diferentes uniformes lucharon en todos los cuerpos llegando incluso a posiciones de mando. Hubo entre ellos generales y almirantes ( George Hayman- Rikover, comandante del primer submarino nuclear americano ), pilotos,tanquistas, paracaídistas y en servicios de inteligencia. Muchos centenares de judíos recibieron medallas al valor.
Muchos de estos combatientes son leyenda en sus respectivos ejércitos. Por ejemplo el mayor Abraham Baum, un corpulento oficial pelirojo. Nacido en el Bronx neoyorquino recibió al final de la guerra dos medallas de plata.
En marzo de 1945, cuando luchaba bajo las órdenes del general Patton, su oficial superior le dio una orden casi imposible de cumplir: liberar a 900 soldados norteamericanos prisioneros en Hanelburg, Alemania.
Los soldados comandados por Baum enfrentaron tanques e infantería alemana. Casi todos murieron y el propio Baum fue gravemente herido y tomado prisionero. Fue liberado a los pocos días por los norteamericanos y por su heroísmo se transformó en un símbolo para su división. En 1948 fue asesor militar del ejército israelí.
Otro ejemplo es el de Moris Ross ( z”l), tanquista. Había nacido en Polonia pero luego vivió en Denver, EE.UU.. Empezó su carrera militar en 1917 cuando tenía 18 años. Herido en la segunda guerra en el frente francés, se escapó del hospital para ir al frente. El 30-03-1945 su fuerza fue sorprendida por un repentino contraataque alemán perdiendo a la mayoría de sus tanques. Aún así no quiso retroceder. Se subió a un jeeo y se puso al frente de los pocos tanques que le quedaban. Al verse superado, se rindió frente a un tanquista alemán que lo asesinó sin compasión. Moría días antes que Alemania se rindiera.
No sólo en el ejército americano llegaron los judíos a altos cargos. También lograron ascender en el problemático y antisemita ejército soviético.
El más alto oficial en el ejército soviético fue Yaacob Kraizer ( z”l) que llegó al cargo de general del ejército. Kraizer,también tanquista, recibió por su entrega al ejército la más alta distinción militar soviética de ese entonces : héroe de la URSS. Bajo su comando, en una operación militar, los rusos lograron dominar dominar 100 tanques alemanes, capturar 12 aviones y otras decenas de vehículos. Los alemanes que lo enfrentaban sabían que era judío y por ello intentaron sublevar a los soldados soviéticos arrojando volantes desde el aire. Esos volantes decían : “¿Por qué los rusos cumplen órdenes de un Jacobo judío, traidor, enemigo de la humanidad?”.
Yacob Kraizer murió en 1970 y en más de una oportunidad declaró que era un soldado soviético y como hijo del pueblo judío estaba orgulloso de luchar contra el facismo.
Hubo centenares de oficiales sirviendo como judíos en el ejército comunista.
Otros tres recibieron la medalla de héroe de la URSS. Uno de ellos fue Paulina Gelman, una joven judía que nació en Berdichev, Ucrania. Cuando los nazos invadieron la URSS en 1941, Gelman era estudiante de la facultad de Historia de la Universidad de Moscú. Fue reclutada para servir en una unidad aérea de mujeres paracaídistas. Luego convenció a sus superiores y logró hacer un curso de pilotaje aéreo. En 1942 participó de bombardeos sobre objetivos estratégicos en Alemania como ser tanques de combustible, piezas antiaéreas, puentes y trenes. Ella llevó a cabo 870 misiones cumpliendo 1300 horas de vuelo. Al igual que otros centenares o miles ahora sólo espera que el estado judío los recuerde en un monumento.


Conferencia de Evian

agosto 23, 2009

Todos son muy buenos pero…………

Conferencia de Evian

La Conferencia de Evian fue una iniciativa del presidente de los Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt. El objetivo de esta reunión fue discutir sobre el problema de los refugiados judíos víctimas de las políticas discriminatorias del régimen nazi. La conferencia duró 9 días y fue realizada en Évian-les-Bains, Francia, entre el 6 y el 15 de julio de 1938 y contó con la presencia de varias delegaciones internacionales.Contenido [ocultar]
1 Causas de la Conferencia
2 Asistentes
3 Desarrollo de la reunión
4 Consecuencias y logros
5 Referencias
6 Véase también
7 Enlaces externos
8 Bibliografía

Causas de la Conferencia [editar]

Desde 1933 que el régimen de Adolf Hitler estaba intentado convertir a Alemania en un país libre de judíos (Judenfrei), por medio de actitudes violentas y una política de exclusión legal, social y económica. Esto causó que la vida de 600.000 judíos en Alemania fuera muy difícil, obligando a algunos a abandonar el país. Pronto estas medidas discriminatorias surgieron también en Austria producto de la anexión (Auschluss) de este país a Alemania. En consecuencia y a pesar de los difíciles trámites de salida que debieron afrontar los judíos alemanes y austriacos huyeron cerca de 350.000 judíos de los dos países.

Lamentablemente los judíos no tenían muchos lugares donde emigrar puesto que muchas naciones se oponían a la recepción de judíos a su territorio. Este problema hizo surgir la necesidad de reunir en una conferencia a delegaciones internacionales para buscar una solución.

Asistentes [editar]

La Conferencia de Evian contó con la presencia de delegados de 32 países, entre los que estaban, Estados Unidos, Noruega, Dinamarca, Suecia, Suiza, Brasil, Argentina, Gran Bretaña, Francia, Bélgica, Chile, Países Bajos, República Dominicana, Canadá y Australia.

Asistieron también representantes de numerosas entidades judías internacionales, como la Agencia Judía, el Congreso Judío Mundial y la Organización Sionista Revisionista. También asistieron personeros de organizaciones de ayuda a refugiados y representantes de la Sociedad de Naciones.

Los medios de comunicación también se hicieron presentes, hubo periodistas de diarios tanto europeos como norteamericanos, además de un corresponsal del diario argentino La Prensa.

Asistieron personalidades como Chaim Weizmann y Golda Meir, que serían los futuros presidente y Primer Ministro de Israel respectivamente.

Desarrollo de la reunión [editar]

Durante el desarrollo de la conferencia de Evian la totalidad de las naciones demostró signos de simpatía y compasión frente a los refugiados judíos de la Alemania nazi y Austria, además de expresar deseos de que la situación se solucionase, pero cuando llegaba el momento de mencionar si permitían o no a los judíos refugiarse en sus territorios se mostraban reacios y ofrecían solo excusas para no recibirlos.

Consecuencias y logros [editar]

Frente a este desolador panorama la reunión rindió pocos frutos: se logró que los niveles de dificultad de los trámites de salida de Alemania descendieran un poco, y aunque algunos países latinoamericanos aceptaron recibir judíos dentro de sus territorios, los números de refugiados permitidos fueron muy bajos, la gran mayoría de países no aceptó a los inmigrantes.

Cabe destacar que la única excepción de esta conferencia fue la República Dominicana, que mostró su disposición a aceptar 100.000 refugiados, aunque en la práctica y producto de los difíciles trámites burocráticos que los países de origen y tránsito de los refugiados exigían, la cifra fue mucho menor a la mencionada.

Chaim Weizmann, que sería posteriormente el primer presidente de Israel, frente a esta situación anunció tristemente a un periodista del The Guardian: «El mundo parece estar dividido en dos partes: Una donde los judíos no pueden vivir y la otra donde no pueden entrar»1 2

El gobierno nazi comentó que resultaba asombroso como los países extranjeros criticaban al régimen por su trato a los judíos y que ninguno de ellos se dignara a recibidos en sus países.

Es importante mencionar que aún luego de la Noche de los cristales rotos, un feroz pogromo que azotó a los judíos alemanes en noviembre del 1938, países como Estados Unidos continuaron con su posición de no recibir inmigrantes judíos.

Fuente: Wikipedia


Judenrein ( Territorio Libre de Judios)

agosto 21, 2009

Ayer en Alemania:

 

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En Alemania durante los años treinta, habían muchos esfuerzos para forzar a los judíos a emigrar. Este anuncio que dice “Los judíos no son bienvenidos aquí,” fue parte de una campaña para hacer todos los pueblos alemanes “judenrein” (purificados de judíos).

 

Hoy en Gaza la misma historia

 

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D Elia es un vago mantenido por todos

agosto 19, 2009

“Luis D’Elía es el sicario de Irán”

Esa fue la acusación más fuerte que lanzó Sergio Burstein en el acto por los 15 años del ataque a la mutual judía. También criticó a la titular del Inadi, María José Lubertino, y al jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri

Crédito: DyN

 

El referente de los familiares pronunció un duro discurso en el acto central por los 15 años del ataque a la mutual judía, con cuestionamientos a la marcha de la causa judicial -que no tiene detenidos-, a la actitud de la ONU frente al régimen islamista de Irán, el principal acusado por el ataque, y reclamos al gobierno nacional para que se avance para dar con los responsables del ataque criminal.
 
Burstein cuestionó al dirigente piquetero Luis D’Elía, a la titular del Instituto Nacional contra la Xenofobia y el Racismo, María José Lubertino, y al jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, por la designación en la Policía Metropolitana del comisario Jorge Palacios, quien fue involucrado en la causa que investiga el encubrimiento del ataque terrorista.
  
“Haga realidad sus sentidas palabras y deje sin efecto el lamentable nombramiento de Palacios al cargo de jefe de la Policía Porteña. Se requiere una gran humildad, valentía y hombría de bien para dar marcha atrás en decisiones erróneas. Aún está a tiempo”, afirmó Burstein sobre Macri.

Vientos de odio son los que sufrimos a principios de este año por parte del sicario de Irán, Luis D’Elía“, advirtió Sergio Burstein, al recordar los “actos antisemitas que permanecen impunes, por la tardía reacción de la presidente del Inadi Maria José Lubertino“.

“Ese odio a los judíos generó una ola de violencia, con delincuentes armados, que produjeron hechos como hacia tiempo no vivíamos”, advirtió.

Cuestionó a D’Elia también porque ante el reclamo sobre sus dichos, “sugirió que nos quejemos a nuestro presidente israelí, calificando así a los argentinos de religión judía como ciudadanos de segunda, negándonos nuestra nacionalidad argentina”, añadió.

En este marco, Burstein criticó “la tardía reacción” de la presidente del Inadi. “Señora Lubertino, por su pobre accionar y su lamentable indiferencia, demostró que no está a la altura de su cargo”, manifestó el referente de los familiares, tras lo cual los presentes en el acto aplaudieron sus palabras.
 
La presidente Cristina Kirchner y el ex presidente Kirchner denunciaron y muy duramente a Irán y a su régimen, en el marco de las dos últimas Asambleas Generales de la ONU, hecho que sin duda se repetirá este año. Denuncias que generaron gran conmoción en el recinto. Pero esa conmoción no se ve reflejada en los hechos. Es una farsa que debe terminar“, recordó.
 
Sobre el juez Ariel Lijo, el familiar tuvo un duro reclamo: “Actúe con rapidez. Son muchos años de esperar. No permita que se dilate más lo irremediable, procese y eleve a juicio oral rápidamente las causas por las irregularidades en la investigación del atentado a la AMIA, que nos impidieron saber la verdad hasta el día de hoy”

Fuente: Infobae

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La resistencia antinazi en Europa

agosto 19, 2009

La resistencia antinazi en Europa

Abraham Huberman

Judíos y no judíos

Se ha hecho un lugar común decir que los judíos fueron pasivos ante el nazismo, que fueron como «ovejas al matadero» y otras expresiones del mismo estilo. Como sucede en muchos campos, solo una investigación profunda podrá darnos una idea acerca de lo que realmente sucedió. Para ello debemos ante todo tener la valentía de admitir que nuestras opiniones se han formado en base a dudosas fuentes como ser películas que hemos visto en el cine, o en T. V. o porque «así lo dicen todos», y como estamos acostumbrados aquí en la Argentina «por algo será». Ese tipo de actitud, esas opiniones, no solo que son superficiales y ridículas, sino que además son falsas totalmente. Son falsas porque para juzgar sobre tal fenómeno, sobre una cuestión tan cargada de profundos y terribles significados es necesario disponer de conocimientos, de datos fidedignos, un poco más serios que los que nos pueden proporcionar unas películas hollywoodenses, y aceptar su mensaje como si fuera el reflejo de la misma realidad y de la verdad. Es necesario por ejemplo saber qué se habían propuesto hacer los nazis con los judíos, cómo lo lograron, con qué ayudas contaron. Por otra parte tenemos que saber fehacientemente cuáles eran los medios que disponían los judíos para oponerse a los designios nazis, o si estaban advertidos acerca de sus decisiones. Ni hablar que tendríamos que aguzar el ingenio e imaginarnos, vernos a nosotros mismos encerrados en ghettos, sometidos al hambre constante, enfermos, rodeados de una población que en Europa Oriental al menos, era en la mayoría de los casos, indiferente u hostil. Pero esto no es todo. Tendríamos además que comparar la cantidad de «levantamientos» como el del ghetto de Varsovia que protagonizaron otros pueblos sometidos a la ocupación nazi, cuántas rebeliones como las de los campos de muerte de Sobibor, Treblinka y Auschwitz ocurrieron, y cuándo y cómo empezaron a funcionar las unidades guerrilleras que tanta fama adquirieron después y cuyas hazañas recogió después el cine en innumerables films.

Tendríamos que explicar también cómo sucedió que países poderosos y grandes, como por ejemplo Francia y luego la Unión Soviética fueron totalmente derrotados o sufrieron al principio terribles pérdidas en territorios, en bienes, en vidas humanas.Tendríamos también que pensar cómo fue posible que millones de prisioneros de guerra soviéticos, es decir, soldados del Ejército Rojo que terminó derrotando a los nazis, «se dejaron matar pasivamente», murieron de hambre, se devoraron entre ellos e incluso algunos miles de ellos fueron utilizados para «probar» el funcionamiento de las cámaras de gas en Auschwitz, antes de que los nazis lo hicieran allí con los judíos. Deberíamos tomar en cuenta que se trataba de ex soldados, hombres jóvenes, sanos, en la flor de la vida. No se trataba de una población civil, encerrada en inmensas cárceles urbanas, como fueron los ghettos. ¿Cuántas rebeliones hubo en tales campos de prisioneros, qué pensaban en general los movimientos de resistencia acerca de su misión, de sus posibilidades, de sus probabilidades de liberarse solos del yugo nazi? Son muchas preguntas y todavía la lista no está completa. Pero debemos seguir con este tipo de razonamiento, porque si no, llegaríamos a la absurda conclusión de que todos lucharon, todos fueron héroes, todos enfrentaron a los nazis… menos los judíos que fueron pasivos.

 

En esta línea de pensamiento, Primo Levy, en su excepcional libro «Si esto es un hombre», se ocupa de estos temas y llega a la siguiente conclusión: «Los judíos fracasaron en su lucha por la vida, fueron asesinados y exterminados -y ésto supuestamente prueba que no intentaron luchar». En uno de los momentos más duros de la historia de Inglaterra, ese país estuvo ante el serio peligro de correr la misma suerte que los franceses que después de apenas cuarenta días de lucha, cayeron derrotados ante los alemanes. y no hablemos ya de cuántos días resistieron los belgas, los holandeses, o los daneses. Para entrar en detalles digamos solamente que resistieron mucho, muchísimo menos tiempo que los defensores del ghetto de Varsovia durante su levantamiento que tuvo lugar en 1943. Ante el grave peligro que enfrentaba Inglaterra en 1940, después de la caída de Francia, Winston Churchill pronunció esta memorable frase: “No hay supervivencia sin victoria”. Si Inglaterra no derrotaba al nazismo, los nazis someterían a Inglaterra, pero seguramente no pensaba que incluso en tales circunstancias el pueblo inglés sería aniquilado. Seguramente se refería a Inglaterra como nación, como entidad política. Si intentásemos utilizar la misma frase con respecto a la situación de los judíos, veríamos inmediatamente que eso sería imposible. Estaba más allá de cualquier posibilidad real de los judíos. No podían derrotara los nazis, no eran una nación organizada, carecían de fuerzas armadas, carecían de todos aquellos elementos que hacen que un pueblo pueda defenderse. Sólo en la patológica fantasía de los antisemitas y los nazis, los judíos eran poderosos y peligrosos.Entonces sería más lógico invertir la fórmula de Churchill y decir que para los judíos «sin supervivencia no hay victoria », porque si el designio de los nazis era borrar a los judíos de la faz de la tierra, sobrevivir ya era una importante victoria. Era resistir, y como sabemos toda resistencia es activa. No hay «resistencias pasivas». Hay resistencia armada y no armada, pero nunca «resistencia pasiva».

Ese tipo de resistencia fue la que intentaron los judíos articular en la primera etapa de la ocupación. Al formarse los ghettos, la tarea más dura, la más difícil era procurarse alimentos, no sucumbir ante la privación total de libertad, de derechos, mantener vivo el espíritu, tratar de seguir siendo seres humanos y civilizados a pesar de las terribles condiciones de existencia en esas circunstancias. Era sin lugar a dudas una lucha heroica. Por supuesto que las fuerzas eran totalmente desiguales. Todas las ventajas las tenía solamente un bando. y aún así, en esas durísimas condiciones se intentó seguir con la vida, rodeados siempre de peligros mortales, además del hambre (200 ca. por persona en el ghetto de Varsovia, por ej.). Todo lo que podemos imaginarnos como constituyendo nuestra vida diaria normal, le estaba prohibido al judío. Aún así, el ghetto bullía de actividad. Lo sabemos por las memorias de algunos sobrevivientes, pero también por la abundante prensa clandestina que se editaba. Se realizaban actividades, seminarios para los movimientos juveniles, se implementaron programas de ayuda, funcionaban clandestinamente escuelas, e incluso se seguían a través de esos periódicos clandestinos, antiguas disputas políticas e ideológicas, que en la realidad de aquellos días, no tenían ninguna vigencia. Incluso los diversos partidos políticos judíos, -es decir sus líderes- seguían diciéndose «cosas fuertes» como en los buenos tiempos. Y en cuanto al futuro, especulaban abundantemente. Pero en un punto estaban todos de acuerdo. Nadie aceptaba la idea de que Hitler ya había ganado la guerra, ni menos que había que pasarse a su bando, como sucedió entre importantes sectores de la población francesa, por ejemplo, aunque luego trataron de minimizarlo cuando los nazis empezaron a perder y la victoria ya estaba cerca. Ese fenómeno de colaboración con los nazis se dio ampliamente en los países ocupados sin excepción, por lo menos en las primeras etapas. Después de la guerra, contaban por supuesto otra historia: todos se habían opuesto desde el principio e incluso habían luchado en la Resistencia. Esa fue la versión que adoptó el cine.

El papel de la resistencia en los países ocupados por los nazis
La «Blitzkrieg» (la guerra relámpago) fue el método utilizado por los militares alemanes en las primeras fases de la Segunda Guerra Mundial. Mediante operaciones con fuerzas poderosas, utilizando combinadamente todos los medios de guerra más importantes en aquella época, lograron imponerse sobre Polonia, Francia, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Noruega y Dinamarca en poquísimos días. Se derrumbaron doctrinas militares, fracasaron teorías que antes habían sido exitosas. Hubo también derrotismo y falta de voluntad. Después de la caída, no pocos políticos franceses dijeron que había sido un error alinearse junto a Inglaterra contra Alemania. La democracia, los valores que ésta representa no merecían ser defendidos. La democracia -decían- es en realidad la antepuerta del comunismo, y el principal enemigo. Eso dicho en momentos en que Hitler y Stalin habían firmado un pacto de no-agresión y de colaboración, era bastante contradictorio. La derrota inexplicable provocó sin dudarlo, un enorme shock en amplios sectores de la población de los países derrotados. Había que tener mucho coraje para sostener, como el general De Gaulle, que «Francia había perdido una batalla, no la guerra». En esas condiciones, es comprensible que la resistencia haya sido nula o muy poco efectiva. Ningún dirigente podía siquiera soñar con la «autoliberación». Esta sólo sería posible si Alemania fuera derrotada. Por supuesto por otros. Así fue como se fue elaborando, a partir de esa triste realidad, la doctrina de la Resistencia en los países europeos. Esto debería actuar, por supuesto, reuniendo información acerca del poderío militar alemán y transmitirlo a Inglaterra, que estaba urgentemente necesitada de tales informaciones. Luego en una etapa posterior, podrían pasar a la acción, ejecutando pequeñas acciones de sabotaje. A medida que se fueran fortaleciendo, crecería también su actividad, pasando a hostilizar a las fuerzas ocupantes. En la fase final, la potencia de la Resistencia llegaría a su máxima expresión cuando los ejércitos liberadores llegaran. En ese momento los nazis estarían en el punto más bajo de su poder, mientras que la Resistencia alcanzaría su cúspide. Nadie soñaba con que pudieran liberarse solos. Sólo colaborarían en esa tarea. Cualquier otro objetivo estaba más allá de sus posibilidades.

En la realidad, las cosas sucedieron más o menos de acuerdo a ese «guión». Hubo también diferencias y variaciones locales. Pero en líneas generales fue así en casi todas partes. La única diferencia estarra marcada por la situación producida en Yugoeslavia, donde las fuerzas guerrilleras del mariscal Tito, pasaron debido a situaciones muy especiales, a ser fuerzas militares regulares, un verdadero ejército que abrió un nuevo frente de lucha contra los alemanes de la ex- Yugoeslavia. Ese nuevo frente de lucha benefició enormemente a americanos e ingleses quienes en ese momento- 1943- estaba empeñados en una dura lucha en Italia. Los alemanes debían forzosamente sacar fuerzas de allí y enviarlas a Yugoeslavia para apagar el nuevo incendio surgido a sus espaldas. Otro movimiento partizano que tuvo una enorme repercusión fue el que se desarrolló en los territorios ocupados de la ex-Unión Soviética. Grandes cantidades de ex-soldados huyeron o se escondieron para no caer prisioneros. Enterraron sus armas y paulatinamente pasaron a la lucha contra el ocupante. No pocas veces combinaban la actividad contra los alemanes con el simple bandidaje y por supuesto con la matanza de judíos que llegaban hasta sus campamentos en busca de salvación, una vez que habían escapado de ghettos y campos de concentración. Más adelante, todos esos grupos fueron puestos bajo el férreo control político y militar de Moscú, que logró transformar a esos núcleos dispersos e indisciplinados en un poderoso puño dirigido contra las fuerzas militares alemanas. Otra cuestión de gran importancia era la lucha interna que se dio en todos los países ocupados. ¿Por qué había sucedido la derrota, quién era responsable?, ¿qué aspecto o signo político tendría el país una vez liberado? ¿Sería comunista, liberal conservador, democrático? Esas y otras cuestiones eran motivo de polémicas y en algunos casos, incluso de abiertos enfrentamientos armados.

Otro tema doloroso era el de las consecuencias que la actividad de la Resistencia podía tener sobre la población no combatiente. Concretamente se trataba de las represalias que los nazis aplicaban contra la población civil, a fin de presionar a la Resistencia. ¿Hasta dónde estaban dispuestos á avanzar, cuál era el precio que estaban dispuestos a pagar? El apoyo de la población no-combatiente era vital para el funcionamiento de las fuerzas guerrilleras. Esas cuestiones dividían amargamente a la gente. Un ejemplo terrible fue lo ocurrido en Lidice (Checoeslovaquia). Allí fue asesinado por la Resistencia checa, por agentes llegados desde Londres, Heydrich, el «protector» de Bohemia y moravia. Las consecuencias fueron terribles. Toda la población masculina del lugar fue asesinada, las mujeres fueron enviadas a campos de concentración y los niños fueron «robados» y entregados a familias alemanas para su germanización y a los niños se les explicó que en realidad ellos eran alemanes, pero habían sido «robados » por judíos y llevados lejos de su «patria». Muchos de esos niños todavía no han aparecido. El robo y la desaparición de niños de aspecto alemán fue un fenómeno que se dio en toda Europa ocupada. Otra cuestión de enorme importancia fueron las relaciones existentes entre las fuerzas de la Resistencia y sus respectivos gobiernos en el exilio, que querían tener ingerencia y poder de decisión. Muy importantes y controversiales fueron las que se produjeron entre De Gaulle, que era el líder reconocido del Comité de la Francia Libre, con sede en Londres y las fuerzas de la Resistencia en Francia, donde los comunistas tenlan un gran poder.

Aquí la polémica no era solo en nombre del presente, sino del futuro, sobre el tipo de régimen que habrla después de la liberación. Pero no terminaban ahí las dificultades. Otro conflicto, mayor aún, era el que se daba entre los movimientos de Resistencia y los gobiernos de los paises que serfan después sus liberadores. Concretamente: Gran Bretaña y los Estados Unidos. En muchos casos, las desinteligencias fueron enormes. Los gobiernos de América y Gran Bretaña desconfiaban y tenían poca estima a la Resistencia. No la consideraban efectiva en el plano militar. Los veían como auxiliares muy importantes en la tarea de recoger información, pero no como socios iguales en la planificación militar. Más aún, los consideraban en algunos casos un obstáculo. Los americanos por ejemplo, nunca rompieron relaciones con el gobierno colaboracionistas de Petain con capital en Vichy. Trataban con ellos y pensaban que como estaba en el poder, tenían también capacidad de decisión. De Gaulle era apenas un general escapado de Francia que se refugió en Londres al producirse la derrota. No tenía fuerzas militares a su disposición; solo contaba con un gran apoyo en Francia, donde lo veían como un símbolo de la Resistencia y la Liberación. Había también discusiones amargas acerca de las acciones y consecuencias directas de la actividad militar. Las fuerzas aéreas de Gran Bretaña e Inglaterra intensificaron sus ataques al acercarse el momento de la invasión a Normandía, y ésto producía una gran cantidad de bajas y daños, no sólo entre los alemanes, sino en la población civil francesa. Los representantes de la Resistencia solicitaron que cesen o disminuyan los bombardeos, mientras ellos intensificarían sus acciones de sabotaje contra instalaciones y vías de comunicación, que podrfan ser mucho más efectivas que las realizadas desde el aire, con gran despliegue de fuerzas y muy poca exactitud. Finalmente, al producirse la invasión, la situación se agravó, porque las fuerzas de la Resistencia querían participar. Fueron advertidos de no hacerla, por las graves consecuencias que podrían sobrevenir: en cierto lugar de Francia, las fuerzas francesas de Resistencia emboscaron a una unidad militar germana, los alemanes fusilaron a toda una población francesa cercana al lugar de los hechos.

La culminación de todas esas tensiones se produjo cuando los americanos comenzaron a acercarse a París, en agosto de 1944. El general Eisenhower, supremo comandante americano de las fuerzas de invasión no quería atacar directamente París, sino más bien rodearla desde el sur y obligar de esa manera a los alemanes a abandonar la ciudad sin luchar, por temor de verse cercados. De pronto la policía de París se amotinó. Esa fue la señal del levantamiento. París estaba en estado de rebelión y quería liberarse sola, sin esperar la ayuda ni la llegada de los americanos. Pero la pregunta era si estaba en condiciones de hacerlo. Además quedaba en claro que los objetivos iban mucho más allá. No se trataba sólo de liberarse del yugo de los odiados “boches”1, sino también demostrarles a los americanos que los franceses, y sobre todo De Gaulle tenían algo que decir y hacer. La deuda no sería tan grande, si los franceses lograban liberarse por sí mismos en París. La rebelión comenzó el18 de agosto; pasaban los días y la situación no se resolvía. Las fuerzas de Resistencia no eran lo suficientemente fuertes para lograrlo por sí mismas. Los alemanes estaban a punto de lanzar una poderosa acción de represión y los americanos todavía estaban lejos. Comenzó ahora una gran presión para que se apresuren, porque de otro modo la insurrección podría finalizar en tragedia. Después de muchas discusiones se decidió que una divisióncompuesta por soldados franceses que formaban parte de las fuerzas de invasión del general Eisenhower se adelante y entre a París. El comandante de esa fuerza fue el general Leclerc. Finalmente, París fue liberada por fuerzas armadas francesas. Los americanos entraron tras ellos.

Parecida, pero con un final totalmente distinto fue la situación que se planteó en Varsovia. Allí, el ejército soviético había avanzado y después de ocupar Lubín en julio de 1944, comenzó a acercarse a Varsovia, llegado hasta el suburbio de Praga, separado por el Vístula de la capital. El 1° de agosto se rebelaron los varsovianos que esperaban también adueñarse de la ciudad y poder presentarles a los rusos, con quienes sostenían una amarga disputa territorial un hecho consumado: Varsovia liberada por sus habitantes. Era el mismo cálculo en términos generales que lo que había sucedido en París. Pero con un resultado totalmente distinto. Los rusos detuvieron totalmente su avance. Comenzó la represión germana. Los ingleses intentaron ayudar enviando equipo militar que era arrojado desde aviones. La ayuda no fue efectiva. Además, debido a la gran distancia que debían recorrer, no podían regresar, a menos que aterrizaran en territorio ocupado por los rusos. La rebelión en Varsovia fue quebrada. La ciudad fue totalmente arrasada y sus habitantes expulsados. Las rebeliones judías se produjeron en situaciones mucho más negativas y desventajosas.

1boches: apodo dado a los alemanes en la jerga popular francesa.

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¿Dónde estás Primo Levi?

agosto 17, 2009

Por: Frank  Lopez Ballesteros  

 

Si por un instante la humanidad guardara un minuto de silencio para recordar o imaginar los horrores y el sufrimiento de millones de seres humanos. Repito, de seres humanos en los campos de concentración nazi, la historia de nuestros tiempos fuera otra. Las guerras no existieran. Los hombres fueran realmente hombres, y el mal estaría oculto bajos las piedras. Por el propio peso de su naturaleza. Porque pensar en esos hechos, es vivir siempre con miedo.

 

El 31 de julio sería quizá, un cumpleaños “feliz” para el gran Primo Levi; sin embargo él no lo quiso. Se entregó así mismo, y el vació inspiro su final. Largos años de vida guardó para describir de manera acuciosa lo que es capaz de hacer el hombre cuando el mal lo domina. Cuando la piedad se confunde con la risa y las gotas de sangre con lágrimas. Cuando la esperanza está negada, y soñar es algo prohibido.

 

Todavía está en la memoria colectiva de muchos, pero no de todos, la estrepitosa historia del pueblo judío durante la Segunda Guerra Mundial. Seis millones de inocentes, y muchos más, murieron bajo las órdenes de terror de algunos, que sentados en un fino escritorio de caoba, decidían el curso de la historia y de la humanidad, porque para ellos, la vida de unos pocos era injusta e innecesaria.

 

Primo Levi, el italiano que nació en el seno de una familia judía asentada en Piamonte, fue uno de los prisioneros de Auschwitz que sobrevivió y guardó sus recuerdos para la humanidad. Químico de profesión, muy poco le sirvió el conocer la pipeta o una rejilla de amianto para ayudar a miles de seres humanos que eran consumidos por el fuego y el terror, al mejor estilo de una película jamás escrita, pero que ocurrió.

 

Una de sus obras cumbre, “Si esto es un hombre” detalla de forma exacta y viva, las iracundas acciones de los nazis contra quienes llegaban deportados para “trabajar”. El primer engaño, morboso y retorcido, daba esperanzas vanas de libertad: “el trabajo te hace libre”, enunciaba un viejo portón de metal oxidado en la entrada del campo de concentración; no obstante, desde el primer día, Levi supo que esto no sería así.

 

“Tuve la suerte de no ser deportado a Auschwitz hasta 1944, después de que el gobierno alemán hubiera decidido, a causa de la escasez creciente de mano de obra, prolongar la vida media de los prisioneros que iban a eliminar”. Era claro, y desde un principio que quien entraba, quizá no salía. Al fiel lector de su obra, “Si esto es un hombre”, Primo Levi le desnuda la cruda realidad, y con ironía muchas veces, explica lo inimaginable.

 

La vida de este superviviente de lo que nunca debió ser, pero fue, no se pierde en los detalles, porque su vida no fue de detalles. Quienes lo conocieron lo presentaban como un hombre metódico y tímido en el trato. Meditabundo. Inteligente sin duda y humilde sobre todo.

 

Los héroes de Auschwitz, sintieron todo el mal que el hombre pudiera producir en la tierra. Al auxilio de esta idea, corre con hálito vigoroso, el célebre Víctor Frank: “Llegamos a saber lo que realmente es el hombre. Tanto ha inventado las cámaras de gas como ha entrado en ellas con la cabeza erguida y el Padrenuestro o el Shema Israel, en sus labios”.

 

Hablar de Primo Levi, es hablar del hombre, del científico, del intelectual. Del que amó, sintió y extrañó, pero sobre todo, vivió. La figura de sus amigos dentro del Lager, lo acompañaron como una sombra a media noche. En sus recuerdos estaba un intrépido, multifacético y suspicaz Elías: “un enano, de no más de un metro y medio que sabía el oficio de sastre, de carpintero, de zapatero y el de barbero. El que puede ingerir seis, ocho, diez litros de sopa sin vomitar y sin tener diarrea, y reanuda el trabajo inmediatamente después”.

 

Lo que más impresiona de Levi, es que no es sólo una víctima, sino un crítico, y no exagera las cosas. Cuenta la historia de este horror a pasos lentos, pero con un estilo particular. Reconoce las cosas cuando son. Al concluir su relato acerca de Elías, muy bien pudiese haber dicho que era un miserable condenado a salir por las chimeneas, y no de manera exacta como Santa Claus; sin embargo, a través de una radiografía interna, Levi lo sepulta en sus recuerdos para dejar de mencionarlo: “Por cuanto me es posible juzgar desde fuera, y por cuanto la frase pueda tener de significativo, Elías era verosímilmente un individuo feliz”.

 

A pesar de ser un químico, Primo Levi era también amante de la lectura, aunque no un prolífero escritor hasta salir de Auschwitz. Conocía y juzgaba bien quién era un verdadero intelectual o un iletrado de la vida. Así, presenta a su amigo Henri como un hombre social y “culto”, que con veintidós años y espíritu de lucha, sobrevivió al Lager. Sin embargo, luego de ser liberado, no quiso volver a ver a Henri, quizá, porque sería perpetuar el infierno y ver en su rostro la imagen del dolor.

 

El escritor Luis Fernando Moreno Claro, cuenta que algunas semanas antes de la muerte de Levi, éste le había confiado a una buena amiga que el periodo depresivo que atravesaba -hacía poco tiempo, además, que lo habían operado de la próstata- le parecía mucho peor que aquel otro de su juventud, transcurrido en manos de los nazis, pues entonces era joven y lo mantenía vivo una infinita capacidad de paciencia y reacción, mientras que ahora, a sus 66 años, carente de fuerzas e ilusiones, le tentaba más el adiós definitivo.

 

 

 

 

Los testimonios de Primo Levi dentro de la historia de un convulsionado siglo XX, son una herencia del horror. Como una tarea imperiosa, consagró su vida después de liberado, a relatar, a darle nombres a quienes fueron hombres, pero quedaron reducidos a simples número como ecuación matemática indeterminada, porque sus experiencias son incomparables aún. A Levi, hay que dejarlo descansar. No hay razones para pedir una explicación del por qué de su muerte. Lo bueno y lo malo que hizo, quedó en la tierra. Sin embargo, por cada minuto y segundo que transcurra, habrá que preguntarse: ¿Dónde estás? ¿En el cielo de los mártires, de los héroes o de los cobardes? Mientras tanto, aquí seguirá tu pueblo gritando ¡nunca jamás! Al final, nadie supo las razones concretas del suicidio de “nuestro hombre”, ni tampoco si la decisión fue tomada de repente, fruto de un arranque de desesperación, o algo meditado. Aquel gran memorialista no dejó una nota de despedida, ni un apunte que ofreciese una explicación. Se sabe que solía recordar a menudo el poema de T. S. Eliot, El entierro de los muertos cuyos primeros versos distinguen al mes de abril como “el más cruel”, ¿acaso un indicio de que Levi eligió la época en que abandonaría un mundo y unas circunstancias que poco a poco habían comenzado a horrorizarle? ,

Los testimonios de Primo Levi dentro de la historia de un convulsionado siglo XX, son una herencia del horror. Como una tarea imperiosa, consagró su vida después de liberado, a relatar, a darle nombres a quienes fueron hombres, pero quedaron reducidos a simples número como ecuación matemática indeterminada, porque sus experiencias son incomparables aún. A Levi, hay que dejarlo descansar. No hay razones para pedir una explicación del por qué de su muerte. Lo bueno y lo malo que hizo, quedó en la tierra. Sin embargo, por cada minuto y segundo que transcurra, habrá que preguntarse: ¿Dónde estás? ¿En el cielo de los mártires, de los héroes o de los cobardes? Mientras tanto, aquí seguirá tu pueblo gritando ¡nunca jamás!

 

 

 

primo levi


El Heroe de Papel

enero 19, 2009

 

foto_sindelar

 

Una fría noche vienesa del 23 de enero de 1939, el fútbol perdió para siempre a un héroe, a un hombre cuya dignidad superó con creces sus extraordinarias cualidades deportivas. Aquella perruna noche, Mathias Sindelar, el mejor deportista austriaco del siglo XX, según votación popular, fue encontrado muerto en la cama de su apartamento junto a su mujer, Camila Castagnola, una judía de origen italiano. Sindelar, judío también, se había negado a jugar con la Alemania nazi, de cuyos dirigentes se mofó durante un partido, tras la anexión austriaca de 1938, una ofensa para el III Reich, que le persiguió de por vida. Su muerte aún despierta grandes recelos entre los historiadores. Los forenses oficiales mantuvieron que la muerte se produjo por la inhalación del monóxido de carbono de una estufa, pese a que algunos investigadores revelaron que ésta no tenía desperfectos y que en el apartamento no olía a gas. Unos sostienen que fueron delatados por un ex compañero de Sindelar en la selección austriaca. Otros apuntan a un suicidio por el régimen de terror.

Tras fallar a propósito para burlarse de los alemanes, marcó y se puso a bailar ante ellos

Sindelar, hijo de unos pobres emigrantes checos, nació el 10 de febrero de 1903 en Moravia, en la frontera con Bohemia, en la República Checa. Dio sus primeros balonazos en las calles del vienés distrito obrero de Favoriten, uno de los más deprimidos de la capital austriaca. Su padre, albañil, falleció en 1917 en la Primera Guerra Mundial y aquel espigado y desgarbado chiquillo que jamás se separaba de la pelota se crió junto a su madre, que lavaba ropa, y sus tres hermanas. Su habilidad con el balón le hizo muy popular en la barriada, donde se le apodó Papierene [hombre de papel]. La causa: su extraordinaria habilidad para filtrarse entre las defensas enemigas. El eco de su destreza hizo que a los 15 años le fichara el Hertha Viena. Cinco años más tarde, tras haber aprendido el oficio de cerrajero y quedarse en el paro, se enroló en uno de los grandes clubes de la ciudad, el Austria Viena, una institución ligada a la comunidad judía, a la que hizo campeona de Copa en sus tres primeras temporadas. Con el Austria Viena anotó 600 goles en 700 partidos, una estadística impresionante para un futbolista que, pese a su posición de delantero, disfrutaba más como organizador. Según los cronistas de la época, prefería un regate que un gol. En 1926 debutó con la selección austriaca y marcó el segundo tanto de la victoria ante Checoslovaquia (2-1). Ahí comenzó su leyenda futbolística, una carrera dramáticamente interrumpida cuando Sindelar, conocido también como el Mozart del fútbol, registraba 27 goles en 44 partidos internacionales. Su desgarro, deportivo y personal, estaba por llegar.

Austria, al igual que muchas otras selecciones europeas, rechazó acudir al Mundial de Uruguay de 1930, una expedición tan cara como fatigosa. Por entonces, el Wunderteam, [el equipo maravilla], no tenía rival. En mayo de 1931 marcó un hito al ser la primera selección que derrotaba a Escocia a domicilio (0-5). La admiración por la máquina austriaca se extendió por toda Europa. Dejaba huellas imborrables a su paso: 4-0 a Francia, 6-0 a Alemania, 8-2 a Hungría… La figura de Sindelar resultó tan impactante que el Manchester United intentó su fichaje. Pero el jugador tenía un acentuado apego a sus raíces y en su país era tan popular que se convirtió en uno de los primeros iconos comerciales del fútbol.

Se acercaba el Mundial de Italia de 1934 y el favoritismo austriaco era unánime. Sindelar, un goleador mayúsculo, y sus compañeros recibieron el primer azote político de sus desgarradoras carreras. Mussolini manipuló el torneo y en la semifinal ante Italia, Austria, impotente tras ver cómo le anulaban varios goles, perdió 1-0. Cuatro años después del expolio de Mussolini, la Alemania nazi ocupó Austria. Hitler, al igual que el fascista italiano, estaba al corriente del poder hipnótico del fútbol entre el pueblo, un reducto propagandístico perfecto. De hecho, el Führer ya había retorcido para la causa los Juegos de Berlín de 1936. Con el Mundial de Francia del 38 a la vista, Alemania seleccionó a todo el Wunderteam, que al no ser ya un país -sino la provincia alemana de Ostmark-, no podía competir internacionalmente. Antes, para celebrar su conquista, Alemania, con algunos de sus nacionalizados austriacos, organizó un amistoso contra Ostmark. Sindelar se negó a jugar con los nazis y alegó que a los 35 años su cuerpo estaba muy castigado. Su dignidad le impedía enfundarse una camiseta con la esvástica y luego levantar el brazo durante el himno. Días después se retrató: Sindelar, que primero se burló de los nazis al fallar varios goles intencionadamente, marcó finalmente uno de vaselina. Ostmark venció 2-0 para humillación de su invasor y, tras su gol, Sindelar bailó ante el palco de los jerarcas nazis. Comprobado su rendimiento, el seleccionador alemán, Seep Herberger, intentó otra vez su fichaje. Mathias se negó. Herberger declararía tiempo después que, aunque nunca se lo dijo claro, Sindelar no quería identificarse con los invasores.

La negativa resultó fatal para el jugador y su compañera judía, que se quedaron sin su principal sustento, condenados por el régimen al ostracismo y más tarde perseguidos. Algunos compañeros de Sindelar, como el ex capitán de la selección austriaca, Nausch, tuvieron más suerte. Cuando fue obligado a divorciarse de su esposa judía, logró huir con ella a Suiza. Sindelar, que llegó a regentar un café en Viena, no lo consiguió y estuvo ocho meses refugiado junto a Camila. Los nazis ofrecieron una recompensa por su captura, al tiempo que se multiplicaba la cacería judía. Las noticias sobre la depuración nazi, los campos de exterminio y las cámaras de gas se sucedían. El cerco sobre Sindelar se estrechaba, hasta que la policía informó de su muerte. Un día después falleció Camila en un hospital. Lo que no pudieron impedir los nazis fue el extraordinario tributo popular que recibió Sindelar, convertido en un símbolo de la resistencia. Se prohibió cualquier manifestación de duelo, y aún así 15.000 personas asistieron al funeral en medio de grandes medidas de seguridad. Se amontonaron miles de telegramas de pésame y los servicios de correos se atascaron. La calle en la que vivía, Laaerberg pasó a llamarse Sindelarstrasse.

Hoy, el Alemania-Austria evoca la figura de alguien que se atrevió a desairar a un monstruo, aunque ello le cortara de raíz una carrera extraordinaria que el escritor Friedrich Torberg relataba así: “Jugaba como nadie, ponía gracia y fantasía, jugaba desenfadado, fácil y alegre, siempre jugaba y nunca luchaba”. Cuando lo hizo, le costó la vida.

Fuente: Diario El Pais