Una de Piratas

Por: Sharonah Fredericko
Marcelo Kisilevski

Quién no ha pasado sus tardes post-escolares leyendo, o viendo por TV, historias de piratas. Pocos saben que entre esos temerarios personajes hubo también judíos. ¡Al abordaje!

Dedicado a un rebelde, el Nano, Joan Manuel Serrat

-Mirá, Sharonah, una vez más me dejás anonadado. Te invito a mi casa, te sirvo café e incluso chocolate, porque hace frío, ¿y vos, sin más ni más me espetás que vamos a hablar de piratas judíos? Primero me vas a tener que explicar de dónde diantre sacaste ese tema.

-Chocolate en mano te cuento, para empezar, que tengo suma debilidad por los piratas. Admiro esa imagen varonil, y admito también que la última película sobre Piratas del Caribe con Johnny Dep ha hecho lo suyo. Confieso que fue esa película la que me dio el empuje para investigar el tema. Y pensé que sería lindo charlar de piratas, descansando un poco del fango del Medio Oriente, aunque nuestros lectores pueden quedarse tranquilos, ya vamos a llegar allí también.

-Yo no vi la película, ¿había algún motivo judío?

-Para nada. El único estímulo fue que Johnny Dep estaba guapísimo. Así que me interesó investigar si habría alguna conexión entre nosotros y esa guapa gente. Y fíjate que uno de nuestros más ilustres historiadores, Flavio Josefo, dedica un capítulo entero de su libro Las guerras de los judíos, ¡a la piratería judía! Pero primero tenemos que definir qué es un pirata.

-Definamos, pues.

-Olvidándonos del asunto de la imagen física del hombre super guapo con espada…

-Para mí es más bien un hombre contrahecho, con pata de palo, un ojo tapado, loro al hombro y bastante histérico…

-¡Basta, cállate! Esos serán tus piratas, no los míos. Pero definitivamente, fuera de eso tenemos la imagen de un forajido, puede ser al estilo Robin Hood o bien al del criminal más bajo, que ataca barcos que pertenecen a alguno de los imperios del momento histórico dado. Es el ejemplo de los piratas ingleses de los siglos 16 y 17, que atacaban embarcaciones españolas, que eran vistos en Inglaterra ni más ni menos que como héroes luchadores por la libertad. En España, obviamente, eran vistos como criminales de la peor calaña. Cuando Flavio Josefo escribía acerca de piratas judíos, relataba sus ataques a barcos romanos, partiendo del puerto de Yafo. Es decir que en la época romana, Yafo tenía una onda súper pirata. Y se trata de piratas que eran admirados por los judíos, pues eran marineros judíos que atacaban y luchaban contra el enemigo romano. Este, como todo imperio, era una fuerza opresora, y también los judíos de la época veían a estos piratas, que atacaban barcos romanos y los saqueaban, como grandes héroes. Es decir, ellos estaban robándoles a aquellos que desposeían a su pueblo, por lo tanto la piratería es glorificada en momentos en que la situación política así lo justifica.

Ahora bien, ya estoy escuchando a lectores paranoicos diciendo que con esto estoy justificando a los palestinos. Nada más lejos de la verdad, una de las cosas que caracterizaban a los piratas judíos, es que eran unos perfectos caballeros. Respetaban mucho el honor de las mujeres… Ello es así, si vamos a creer a Josefo, pero a Josefo hay que creerle muchas cosas: también nos dio la ubicación exacta del Segundo Templo, y del Kotel (Muro Occidental) y del 99% de los sitios arqueológicos que tenemos aquí en Jerusalem. El hecho era que estos piratas judaicos no mataban civiles y no robaban a los pobres sino a los acaudalados, bien al estilo de lo que hoy llamaríamos Robin Hood. Me podrás decir que es una imagen romantizada, y probablemente lo es en cierta medida. Pero no nos podemos olvidar que en la época de la piratería del Caribe en la época de la colonización española, cuando ese mar estaba infestado de piratas, existía lo que se llamaba el código del pirata. Y en ese código había una buena dosis de honor, lo que los convertía en no tan mala gente.

-Como diría Joan Manuel Serrat, el cantante catalán, “un poco bestias, pero buena gente”.

-Sí, probablemente no habían terminado la secundaria, y hablaban de un modo callejero, pero definitivamente se podía hablar de un código de honor. Obviamente no todo pirata respetaba el código de honor, así como en cualquier profesión, hay profesionales que no respetan la ética de esa profesión. Yo puedo estar segura de que hay más cantidad de piratas que lo respetaban que los de cualquier otra profesión. Bueno, ya creo que queda claro mi favoritismo. Ya veo tu mano levantada para preguntar, pero antes déjame que te agregue un punto. Tito, el general romano, sobrino y también yerno del emperador Vespasiano, y el que destrozó el Segundo Templo, puso tanto énfasis en el aspecto naval de la guerra contra los judíos, que se acuñaban monedas en Roma describiendo las victorias sobre Jerusalem, en las que se leía “Victoria Navalis”. Interesante, porque Jerusalem muy “navalis” no es. El puerto naval en todo caso era Yafo. Los remito para ver esta curiosidad a la Enciclopedia Judaica, en el valor “Seas”, mares, y en la versión española “Comercio marítimo”. De ahí aprendemos el valor que los romanos le asignaban a la piratería judía en el marco de toda la guerra. Tu pregunta.

-Sí, profesora. ¿Qué decían los rabinos a todo esto? Porque después de todo se trata de robo, una flagrante violación del octavo mandamiento.

-Sí, pero ahí entramos en otra discusión: ¿cómo se define “robo”? Porque si un imperio viene y te quita todos tus bienes, como hicieron los españoles con los indígenas y los romanos con nosotros, o de nuevo los españoles a los judíos españoles, ¿cómo es vista la lucha por recuperar esos vienes? Ahí empieza la discusión, porque, para empezar, había piratas de toda índole. Tal como hoy en día hay buenos y malos psicólogos, entonces había buenos piratas y malos piratas. Algunos piratas eran luchadores ideológicos por la libertad, después voy a hablar de uno muy famoso. También hubo criminales que se sumaron felices a la carrera del saqueo. O sea, si el poder dominante es corrupto, y despoja de sus bienes a sus conquistados, llegaremos al punto en que cualquier opositor será un héroe, lo cual también es una deformación.

-Así es, porque surge la pregunta acerca de la justicia de la distribución del botín. ¿Acaso aquellos que definimos como “buenos piratas” robaban a los romanos injustos y malos y luego volvían a su tierra y devolvían cada cosa a sus legítimos dueños?

-Ahí está la gran pregunta. Josefo, al describir a los piratas judíos, habla de gente luchando para recuperar lo suyo, ya sea su tierra, sus bienes económicos. Esta cuestión me hace recordar un caso de la historia posterior, cuando en Zaragoza en la época de la Inquisición un grupo de judíos decidió asesinar al inquisidor, y efectivamente hubo asesinatos de inquisidores. Tú tienes que decidir si se trata de asesinato, o de lucha por la libertad. Yo veo a la Inquisición como un régimen brutal y opresor, pero desde el punto de la ley española eran asesinos.

-¿Cuál es la siguiente manifestación de piratería judía?

-Por lo que sabemos se da alrededor del sexto siglo. El mundo judío se desarrolla fuera de Palestina y la piratería no desaparece. Al contrario, en el siglo VI hay testimonios de sacerdotes de la Iglesia que cuentan acerca de piratas judíos que operan en las costas del norte de África, en las épocas en que nosotros y nuestros primos musulmanes nos llevábamos mejor y atacábamos barcos cristianos. Estoy convencida que hoy los fundamentalistas musulmanes no estarían dispuestos a recordar semejantes episodios, pero la verdad es que hemos luchado juntos mucho tiempo y en muchas batallas. Lo extraordinario del caso son los testimonios de piratas que se negaban a navegar en Shabat. Eso suena muy chistoso.

-Robar sí, navegar en Shabat no. ¡Es genial!

-Sí, un poquito inconsistente de su parte. Es más: hay un documento clerical del sexto siglo que da cuenta de la toma de Cairruán, en Túnez, que fue probablemente uno de los más grandes centros de la cultura sefardí en el norte de África. Un clérigo, el obispo Sinesio, cuenta de su captura por piratas judíos, y dice que lo trataron muy bien. O sea, seguramente despilfarraron todo lo que llevaba el cura, pero eso sí, lo trataron dulcemente. Obviamente, por ser judíos, los piratas le habrán dado de comer suculentamente también.

-Danos la plata, pero comete ese guefilte fish, que estás muy flaco…

-No, eran sefardíes, Marcelo, así que lo obligaban a comer kube… Volviendo a la seriedad, el hecho es que el cura cuenta que los piratas lo devolvieron a su familia. Pero mientras estaba en cautiverio en el barco pirata judío, anotaba que llegaba el viernes a la noche y cesaba toda actividad. Aunque hubiera una tempestad, los marineros judíos se negaban a trabajar en la cubierta, al punto que el sacerdote temía que la embarcación se hundiera. Y agregaba casi con enojo que la barca no se hundía, como si contara con alguna clase de protección divina o sobrenatural.

-Lo único que falta: Dios está del lado de los bucaneros judíos...

-Sí, pero yendo a ese punto justamente, estamos en un terreno en el que la moral, el bien y el mal, se confunden. Mientras la piratería no traspase los límites de vida o muerte, todavía podemos vivir con ella. Pero también tenemos historias de piratas que son horribles, donde mataban y pillaban a granel. Tengo que decir con pesar, también, que esos eran la mayoría. Pero había piratas caballerosos a lo largo de toda la Edad Media. Es más, Rambam…

-¡…Era pirata!

-No, entiendo que como periodista inescrupuloso que eres buscas el titular, la gran revelación: “Rambam era pirata”. Pero no, lo tuyo roza la herejía. Maimónides no era pirata, Marcelo, pero tenía un hermano de nombre David, David Ben Maimón, que viajaba frecuentemente a la India, país con el que estaban en contacto los judíos de la costa. Allí el fenómeno de la piratería era bien conocido, y dependiendo de parte de quién estabas, el pirata era o no tu amigo. Maimónides le escribe a su hermano una carta, también citada en la Enciclopedia Judaica, donde le advierte que hay embarcaciones piratas, de propiedad tanto de judíos como de musulmanes, en las que los judíos podían llegar a tener hasta la tercera parte de la propiedad de cada barco. Eso también nos habla de una etapa de estrecha colaboración entre judíos y musulmanes. En este contexto, los judíos solían llegar a posiciones de mando, sobre todo porque los piratas eran personajes que estaban al margen de la ley, y los judíos eran gente que no gozaba con la protección de la ley en tierras cristianas. Es decir había menos piratería judía en tierras musulmanas, pero sí piratas judíos que junto con los musulmanes atacaban a cristianos. No lo digo para ofender a nuestros lectores cristianos, pero esa era la situación.

-Demos otro salto en el tiempo. ¿Cuál es nuestro próximo puerto pirata?

-Siglo XVI, en el que ya los piratas han adquirido la forma que conocemos y queremos: botas de cuero, espadas espléndidas, cabellera larga…

-Sombreros con dibujos de calaveras y dos huesos cruzados.

-Exacto. No nos olvidemos que había una de las tribus perdidas de Israel asociada directamente con los marineros y los piratas, que era la tribu de Zevulún. En la Biblia, la tribu de Zevulún está recordada como aquella que navegará los mares y buscará los tesoros debajo de las arenas. Esa misma tribu está asociada a comunidades judías lejanas, como la de la India, a nivel de comercio y vida marítima. Y te cuento algo más para aturdirte otro poco. Hay una tribu en el Japón que se llaman los Makoya. Ellos son admiradores y colaboradores apasionados del Estado de Israel, incluso tienen una sede aquí en Jerusalem, y vienen a visitar el país cuando muchos de nuestros lectores judíos no lo hacen, aun cuando la economía se los permite. En fin, los Makoya sostienen -puede ser leyenda o verdad- que descienden de japoneses y de la tribu de Zevulún que navegaron hasta las costas del Japón en la Edad Media. Te cuento también que sí hubo una comunidad judía en China, en la ciudad de Kai Fen, y eso está absolutamente documentado, una comunidad que existió hasta la invasión japonesa en 1937. Así que judíos en el Lejano Oriente había. Y si de la Europa inquisitorial me tengo que ir con lo puesto porque si no me queman, no voy a ser tan selectivo de negarme a viajar en un barco pirata. Así entraban en contacto judíos y piratas, y era inevitable que algunos judíos, que debían iniciar una nueva vida sin tener nada para perder, se convirtieran también en tales.

-¿Tenemos algún ejemplo de piratas judíos conocidos?

-Sí, tenemos al primer pirata judío registrado en el siglo XVI, que era el capitán piloto de uno de los marineros o piratas ingleses más conocidos de todas las épocas, Sir Walter Ralley.

-Perdón, pero los ingleses lo recuerdan como un gran explorador.

-Sí, pero depende de tu óptica, porque en España, cuyos barcos atacaba sin piedad en el Caribe, lo recuerdan como el más sanguinario y criminal de los piratas. El Caribe era un punto clave para la piratería, porque toda la riqueza de Perú y de Méjico iba para España vía el mar Caribe. Sir Walter Ralley tuvo como capitán piloto a un judío español de nombre Simón Fernández, que se había escapado de la Inquisición. De nuevo: para los ingleses este judío español era un héroe, y para los españoles era un traidor. Desde el punto de vista inglés, quién mejor para luchar contra el imperio español que un judío que ha huido con lo puesto de las garras de la Inquisición: primero porque tenía su ira personal contra España; segundo, entendía muchas cosas de España que los ingleses no; tercero, hablaba el idioma. Es decir que judíos españoles y piratas (o bucaneros, o marineros, o exploradores) ingleses, se juntaron ya por esos días. Seguimos con Sir Walter Ralley, porque se llegó a enamorar de una mujer judía llamada María Núñez, también fugada de España. Ralley estaba loco por ella, pero al final no se casaron por diferencias religiosas. Al final María Núñez se quedó viviendo en posesiones inglesas en el Caribe y Ralley volvió a Inglaterra.

-¿Es decir que la piratería judía en el Caribe tenía matices de protesta política contra la Inquisición?

-Sí, pero además eso les confería en el lado inglés aceptación social, no tanto en Inglaterra misma, donde había una pequeña comunidad judía con status dudoso, como sí en las posesiones inglesas en el Nuevo Mundo. Ahí estaba el asunto, los judíos preferían el Nuevo Mundo porque era grande: no se podía capturar tan fácilmente a la gente. Todos buscamos la aceptación social. Y si los únicos que nos aceptan son piratas ingleses, pues vamos con ellos.

Así llegamos a la época de oro de la piratería, fin del siglo XVII, en la isla de Jamaica. El imperio español es grande, pero ya en decadencia. Los ingleses están atacando a los galeones españoles por todas partes. Y hay muchos cripto-judíos esparcidos por todo el Nuevo Mundo. Para mis lectores argentinos: ya había por ejemplo una colonia bien grande de estos judíos en Sacramento, otra muy grande en Tucumán, la famosa Ibatín, como se llamaba en el idioma calchaquí. Y muchas de estas comunidades judías se unían por rutas de piratería, porque ser judío en un país dominado por España o Portugal era ilegal. Es decir que el judío tenía el mismo status que el pirata.

Pues bien, en una isla que se llama Curazao, que pasó a control holandés, ya había sinagoga. Es decir que ya había judíos que lo eran abiertamente. Y los judíos, como solía suceder, trabajaban en el comercio, porque siempre tenían que estar de un lado al otro.

Voy a decir algo problemático: había judíos que también eran esclavistas. Obviamente, también habían muchos musulmanes que lo eran, y los judíos no superaban en número a los musulmanes esclavistas. Condeno la tendencia de ciertos historiadores a destacar el papel judío en el tráfico de esclavos. Los musulmanes eran bien activos en el tema, tal como lo eran, y más, los esclavistas cristianos. Pero al unirte con piratas no podías ser esclavista, porque los piratas también aceptaban a esclavos escapados. ¿Ves qué buena onda la de los piratas? Aceptaban a esclavos, y también a judíos.

-Defensores de los derechos humanos…

-Sí, Martin Luther King con espada. Bueno, no exactamente. Como quiera que sea, volviendo a Jamaica, cuando pasó a control inglés, muchos cripto-judíos vieron la posibilidad de pasar a esa isla. Era -y es- una hermosísima isla, y también era centro de contrabando. Los judíos de por sí ya eran semi-contrabandistas, por ser judíos, y por lo tanto tener status ilegal. Y había un pirata inglés, muy famoso, el más famoso de la historia inglesa, que se llamaba Henry Morgan.

-¡Ah, el pirata Morgan! Lo estaba esperando.

-Claro, a ese lo conocen todos. Henry Morgan era un tipo… Bueno, digamos que no lo invitarías a tu casa para Shabat porque se robaría la mesa. Pero eso sí: no era antisemita. Entre sus tripulantes tenía a muchos judíos, principalmente fugados de Portugal, y también a muchos negros. Era muy tolerante, ¿ves? Morgan nació en Gales, llegó muy joven a la zona del Mar Caribe y vio que esa era la zona ideal para construir su carrera. Atacó a los barcos españoles por doquier y se le unieron muchísimos judíos, al punto que se llegó a formar una colonia judía en la zona pirata de Jamaica. O sea, ya estábamos indeleblemente identificados con los piratas. El mismo Henry Morgan, luego de una carrera fulgurante en la piratería, fue nombrado alcalde de la capital de Jamaica. Deja de reírte, Marcelo, sé que no es una historia extraordinaria y que muchos de nuestros lectores podrán aportar comparaciones con sus políticos locales.

-Los nombres quedan reservados en nuestra redacción…

-Ya siendo alcalde de Port Royal, la antigua capital de Jamaica (hoy es Kingston), convirtió la isla en zona abierta, tanto al contrabando y al ahorro ilegal, como a judíos y a negros fugados de la esclavitud. Comenzaron a construirse sinagogas, incluso escuelas judaicas, así como albergues para esclavos escapados. Aquí entonces tenemos un problema, porque por un lado no queremos identificar a los judíos con los piratas, pero por otro el pirata ya no nos parece tan horrible. Henry Morgan es conocido en efecto como un gran amigo de los judíos, al punto tal que años después de su muerte, en año 1692, cuando hubo un terremoto horrible en Jamaica, que destrozó totalmente a Port Royal, los judíos, que estaban rezando en Shabat cuando empezó el temblor, fueron todos en masa a lo que se conocía como la Fortaleza de Morgan, lugar que a ojos de la comunidad judía se había convertido en símbolo de refugio. Es decir, Morgan, un pirata, tenía una mujer en cada puerto, pero trataba muy bien a las mujeres… y también a los judíos.

¿Qué te parecen ahora los piratas? ¿Tienes todavía algún reparo para con ellos?

-Ninguno, en absoluto. He quedado prendado de su espíritu excelso.

-¿Entonces, por qué crees que la historiografía oficial no quiere que conozcamos este capítulo de los piratas judíos? ¿Por qué no se enseña en las escuelas judías?

-¿Tal vez porque es herético pensar en un pirata como una buena persona? Supongo que a los establishments judíos de todas las épocas ni se les habrá pasado por la cabeza estudiar el tema. También habrá habido falta de información.

-Falta información y quizás sobra censura, porque los historiadores sí lo han estudiado. Un ejemplo: había un gran escritor e historiador israelí de nombre Rafael Patai, que antes de la creación del Estado de Israel, en 1938, escribió un libro increíble que en hebreo se llamó Hasapanut HaIvrit, La Vida Marítima Hebrea, que incluye la magnífica historia de todas las aventuras de los piratas judíos. Pero ningún líder judío ha querido jamás que eso formara parte del currículum. Las historias de Morgan y los judíos son muy conocidas en Jamaica, y son parte de la historia de ese país. Pero no de la nuestra.

-¿Entonces?

-Quizás tiene que ver con el modo en que el resto del mundo nos ve, con la imagen que queremos proyectar.

-La de que el judío es alguien que no roba. El pirata tiene que ver con la riqueza. Si unimos lo judío a la piratería, estamos dando “pasto a los leones” del antisemitismo, como que también está en nuestra naturaleza robar y piratear.

-Eso podría ser, si bien en Jamaica todos se ven a sí mismos y a los piratas como Robin Hood, y la gente pobre allí está encandilada con los piratas, porque robaban a los ricos y daban a los pobres. También los piratas judíos del siglo XVI y XVII eran generosos con los pobres.

-Otra autoimagen del judío, tal vez, es la del judío legal, hasta sumiso, que no hace problemas al estado, al poder. Aquel judío que se dedicaba a trabajar, a rezar y a estudiar. Aquel con el que el sionismo quiso romper. Y sin embargo, el sionismo tampoco destaca la imagen rebelde hacia el poder que tuvo el pirata judío, tal como sí destacó la imagen de los rebeldes macabeos.

-Aquí no estoy hablando de una censura conciente, sino de algo más inconsciente. Hice esta pregunta a estudiantes judíos israelíes en una conferencia sobre este mismo tema. Su respuesta fue muy interesante, que nos lleva al tema de nuestra normalización como pueblo. Ellos dijeron que en la piratería se ponía de manifiesto un aspecto que no era nítidamente intelectual, como sí lo es la imagen que hemos querido siempre proyectar, tanto en Israel como en la diáspora: el judío médico o abogado; el israelí científico, con adelantos en la medicina y la alta tecnología. Por el contrario, el tema de la piratería está ligado con algo muy interesante que jamás ha sido enfatizado: la sexualidad. No es casual que tantas veces, como en la última película que me empujó a este tema, los piratas sí son retratados como increíblemente guapos y sensuales. Como la sensualidad de cualquier rebelde. Y la sensualidad no es aceptable a nivel de la educación formal en ningún lugar. No es casual que en Inglaterra, la tierra del victorianismo, se enseñe a Sir Walter Ralley mucho menos de lo que se enseña en Jamaica, donde él pirateaba, y donde se lo recuerda con mucho amor. Mira, hay un tema en la sexualidad que espanta. En las escuelas musulmanas tampoco enseñan sobre sus piratas, pues allí también reprimen todo lo que es cambio y sexualidad. Y aquí voy a citar a uno de los chicos israelíes, en la universidad, que me dijo: “La sexualidad es el elemento que más expresa la libertad humana. Cuando reprimes la sexualidad, esclavizas el espíritu”. Interesante. Así que levantemos nuestras copas de vino, que sensualiza nuestros sentidos, y brindemos con mucho amor por los piratas judíos.

piratas.jpg piratas2.jpgpierre-lafitte-01.jpg
http://www.captjackspiratehats.com/hats/original/pierre_lafitte/

Anuncios

3 Responses to Una de Piratas

  1. Andrés dice:

    Muy interesante. Me pregunto si actualmente hay judíos en Jamaica (tal vez descendientes de esos piratas).

  2. bajurtov dice:

    SOOOMOS LOS PIRATAS,DESPUES DEL CABARET…
    NOS VAMOS PARA EL SAUNA!!

    LOS AUTENTICOS DECADENTES

  3. Anónimo dice:

    es igual a mi enamorado

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: