Los estereotipos y el miedo a la realidad

Las clases de Sharona
Por: Sharonah Fredericko
Marcelo Kisilevski

A lo largo de la historia los estereotipos han alejado a los hombres al punto de provocar matanzas y guerras. Ellos son el fracaso del hombre en afrontar la realidad compleja que los rodea, optando por etiquetas a modo de tranquilizantes.

-Sharona, estamos grabando esta charla en tiempos de la Convención Mundial de la Tierra, y me entero que hay un grupo de diálogo israelo-palestino. A raíz de ello, si hablamos de estereotipos, te pregunto: cuál es esa personalidad que vive de estereotipos y cómo es la personalidad que puede trascenderlos para encontrarse con el otro.

-Flor de pregunta, porque allí en Johannesburgo tienes varios tipos de grupos israelíes y palestinos. Hay un poco de estudiantes, algunas bandas estudiantiles bastante radicalizadas de ambos bandos, que se gritan unos a otros y no logran prácticamente nada, bien envueltos en toda una telaraña de juicios y slogans. Nada mejor que un lema para no tener que pensar. Es un deprimente ejemplo de cómo un estudiante que supuestamente está en una etapa que cuestiona los estereotipos y busca otras avenidas, puede ser el que más apaga su mente.

Junto a ellos tenemos a otros israelíes y palestinos que son ecologistas, metidos en un trabajo ecológico a nivel mundial, no jugando a ser ecologistas en la universidad sino que lo son realmente. Han podido trascender los estereotipos de “israelí” y “palestino” para ver la realidad ecológica que amenaza a todos en el Medio Oriente, empezando por la falta de agua. Esa gente, más seria, con menos colorido que los dramáticos estudiantes que se lanzan maldiciones mutuas, pero con un trabajo constante y con espíritu de colaboración, ya han iniciado varios proyectos que incluyen la colaboración de la juventud israelí y palestina en programas de conservación de agua y protección del medio ambiente.

Así que en la cumbre de Johannesburgo tienes la respuesta perfecta a tu pregunta. Los que allí viven de estereotipos, los estudiantes radicalizados de ambos bandos, son “nenes de mamá”, y perdón que lo digo así, pero lo digo con todas las letras, porque se relaciona mucho con la atracción por el estereotipo. Son “niños bien”, no son pobres refugiados palestinos, no son sufridos judíos. Son chicos de clase media-alta de ambos bandos: de otro modo no hubieran podido siquiera llegar a Johannesburgo. Son también aquellos que no tienen que lidiar con la realidad de la que supuestamente están hablando.

Precisamente, el que vive a través de los estereotipos es aquel que no quiere lidiar con la realidad. En el caso del estudiante, muchas veces se puede escapar de la realidad porque vive en un mundo de conceptos e ideas. Pero en el caso de los ecologistas, que ya no están en la universidad, sino que están atestiguando la falta de agua lisa y llana, el aire contaminado y el peligro mutuo que acecha a ambos pueblos, ya no necesitan del estereotipo. El que prescinde de estereotipos es la persona que está dispuesta a pensar. El que necesita de los estereotipos, por todo el dramatismo que contienen, es una persona que tiene un miedo infernal a asumir la responsabilidad por su propia vida. Porque los estereotipos lo que tienen es que te liberan de responsabilidad de todo. Te permiten meter todo en un rótulo y dejar de pensar.

-Muy bien. Queda claro lo de la responsabilidad de pensar. Pero no me queda claro el tema de eludir la realidad. Una persona que está oprimida, palestino o de cualquier lado, y que estereotipan a su opresor: todos los nazis son una basura, todos los alemanes son una basura…

-Todos los nazis sí; todos los alemanes no…

-Muy bien, o todos los sionistas son una basura, todos los israelíes también, en el caso de los palestinos…

-O todos los palestinos son la misma basura, en el caso de los israelíes…

-Está bien, esa es otra cuestión. Yo hablo de un pueblo oprimido, y no me meto en la complejidad de que su propio liderazgo es más una desgracia que un liderazgo. Pero más allá de quién tiene la culpa, ellos sí están viviendo y lidiando todos los días con una realidad terrible: la ocupación y la miseria. Entonces ahí me parece que se pone en juego un mecanismo de unificación de todos contra ese enemigo ocupante y que está estereotipado para que podamos estar de acuerdo. Una especie de mecanismo de defensa.

-Sí, pero es un mecanismo de defensa contra un análisis complejo de la situación. Y vamos a quedarnos un momento en el Medio Oriente y después vamos a llevar a nuestros lectores al Yucatán, y van a ver que hay una conexión.

El palestino que quiere un estado independiente, que es cualquier palestino, pero que sí está dispuesto a llevar a cabo un trabajo de análisis para poder entender al judío, porque solamente entendiendo al judío va a poder conseguir su estado, este palestino no va a estar dispuesto a reducir todo a estereotipos. Por ejemplo, si de repente entra un tanque a su aldea para demoler una casa, y él cree que todos los judíos somos una inmundicia, por supuesto va a odiar a los judíos y se va a olvidar que hay muchos organismos dentro de Israel, sea Shalom Ajshav (Paz Ahora), o más de cien organismos fundados por judíos israelíes para proteger los derechos civiles de los palestinos, se va a olvidar que estos organismos existen. Pero si piensa bien y sale del reduccionismo de que todos los judíos son una porquería, va a decir: muy bien, soldados israelíes demolieron una casa sin justificación; pero yo me voy a dirigir ahora a Shalom Ajshav para reportar este incidente, y Shalom Ajshav va a abogar por mi caso y lo va a llevar hasta la Corte Suprema.

-No solamente eso, sino que si yo creo que todos los judíos son una inmundicia, como lo insinuó Saramago, que todos son nazis, está cerrando la puerta a la negociación y a la paz, porque si lo que ocurre en los territorios es un Holocausto, entonces no hay con quién hablar. Saramago hizo algo muy peligroso y terrible para los propios palestinos a los que dice defender. Porque si no hay con quién hablar, la única salida es el terrorismo. Ergo, Saramago incitó al terrorismo suicida.

-Sí, Saramago cayó en uno de los estereotipos más burdos posibles contra el israelí. Tal como un filósofo israelí, Eliezer Sweid, cayó en uno igual contra los palestinos, olvidándose que la ocupación va a llevar a consecuencias que son, antes que nada, dañinas para los propios israelíes. Pero tanto Saramago como Sweid, a pesar de ser altísimos intelectuales, se refugiaron totalmente en el mundo de los lemas. En cambio, un intelectual palestino de la talla de Basam Eyd, que tiene tantas críticas hacia la Autoridad Palestina como amigos en el sector de la paz israelí, nunca va a decir algo como lo que dijo Saramago. Cuando sucede una violación de derechos humanos en los territorios, Basam Eyd se dirige directamente a Iosi Beilin y a otros políticos israelíes de la izquierda para alertar al público israelí de dichas violaciones. Basam Eyd ha conseguido muchos más logros para los palestinos que cualquier agrupación terrorista. Alguien como Basam Eyd está en una situación bastante espinosa porque él ve ambos lados, más allá de los estereotipos. Como él dice, por más que esté furibundo contra el gobierno israelí nunca va a olvidarse de amigos suyos de la izquierda israelí que están luchando por él. Y por ende, dice Basam Eyd, él siempre va a decir al joven palestino que no sea terrorista. Entonces, fíjate cómo el rechazo al estereotipo también conduce al rechazo al terrorismo.

Ser como Basam Eyd implica mucha honestidad intelectual, y no cualquiera es capaz de ser tan honesto. Quizás te sorprendió que Saramago hubiera hablado como habló. A mí no me sorprendió para nada. Porque al leer a Saramago, sus libros están llenísimos de horribles estereotipos acerca de los latinoamericanos. El parte de toda la tradición portuguesa imperial, a pesar que él niega que la tenga. Cuando escribe sobre Brasil o Latinoamérica en general, le salen tantos estereotipos, como el “sensualismo desenfrenado”, como si cada latinoamericano tuviera una relación sexual por minuto. ¿No es así, queridos lectores? Si fuera así no tendrían tiempo ni para leer nuestros artículos. Pero es la fantasía eterna de lo que el europeo supone que va a encontrar al llegar a Latinoamérica.

Y si escribe así sobre el Brasil, qué sorpresa hay que, siendo portugués, haya abrevado de la herencia fascista a la ibérica. Y lo digo no con la intención de estereotipar a los portugueses, sino porque creo que hay un problema en el sistema educativo de Portugal, que es toda la herencia fascista del Portugal de Salazar, así como la España de Franco, que estereotipa a todo ser humano no católico y europeo. El ser humano católico y latinoamericano no entra en esta ecuación, y Saramago no tiene ninguna comprensión para con el cura teólogo de la liberación brasileño que vive en una favela y ayuda a los pobres, no como Saramago que da limosna, sino viviendo la basura de la favela con ellos. Es un fenómeno latinoamericano y él no lo entiende.

Y si es tan ciego respecto de la realidad latinoamericana, por qué te sorprende que caiga tan fácilmente en el antisemitismo, dado que parte del problema de toda la península ibérica por los últimos 500 años ha sido un antisemitismo galopante, por más que se trate de un antisemitismo sin judíos, porque ya no quedaron judíos para echar después de fines del siglo XVII.

Te sorprendes, porque Saramago es inteligente. ¿Quién dijo que una persona inteligente no tiene el mismo miedo a asumir la responsabilidad por la realidad que un pobre tonto?

-O sea que el tema del estereotipo encierra toda una sicología determinada por parte del que los sostiene, un problema emocional, antes que racional.

-Sí, es un tipo de personalidad y no una cuestión de intelectualidad versus sencillez. Lo puedes ver del lado judío también. Un asesino como Baruj Goldstein, que masacró a 29 palestinos. Era médico recibido. ¿Eso le impidió ser un terrorista? No. Igal Amir, que asesinó a Itzjak Rabin, era estudiante de leyes. Y en el mundo islámico, los terroristas de Al Qaeda, eran todos estudiantes universitarios; el doctor George Habash, extremista palestino de lo más sangriento, es pediatra. Un título no te exime del miedo de enfrentar la realidad.

Fue Erich Fromm el que lo detalló más claramente que nunca. Fromm, el gran psicólogo judío, yanqui, izquierdista, pro-sionista de la izquierda, en uno de sus más hermosos libros, traducido al español como Fuga de la Libertad , dice que la persona, sea cual fuere su nivel intelectual, y todos nosotros, tú y yo y todos nuestros lectores, estamos carcomidos por el miedo a enfrentarnos con la realidad. Y por eso, dice Fromm, están los que admiten que están muertos de miedo, y los que no lo admiten. Los primeros, cuando sacan un estereotipo de sus bocas –y hasta la persona más liberal a veces lo hace- se sienten mal. En el momento de decir este exabrupto, sabe que hay por lo menos una persona del grupo étnico difamado que no encaja en el estereotipo. En cambio, la persona que no admite su debilidad y su miedo, es una persona que no solamente se rinde a los estereotipos sino que los difunde.

Tanto los intelectuales de Al Qaeda como George Habash, como por ejemplo el intelectual hindú que mató a Mahatma Gandhi, porque éste era un hindú que quería paz con los musulmanes, tanto ellos como Baruj Goldstein, o los cabezas rapadas, o los analfabetos del este de Alemania, comparten mismo miedo. Lo que nos recuerda Erich Fromm es que ser intelectual o inteligente, no significa del más mínimo modo que tú sabes lidiar con este miedo.

-Vamos a nombrar ejemplos contrarios, intelectuales que se atrevieron a enfrentar este miedo y sobreponerse a los estereotipos.

-Sí, vamos a nombrar a un argentino muy grande, Manuel Puig, autor entre otros de El beso de la mujer araña . Puig era alguien que jugaba con la idea del estereotipo hasta el punto de despedazarlo. Si lo pienso en ese mismo libro, él toma todos los estereotipos y los deshace uno por uno. Te deja en un vacío tremendo, pero de este vacío surge una libertad total. Primero empieza con el estereotipo del homosexual; como saben todos mis lectores, ser homosexual en una sociedad latina no es la cosa más aceptada del mundo… Uno de los protagonistas del libro es un homosexual encarcelado en la época de la dictadura argentina. Comparte su celda con un activista político de la izquierda que mantiene todos los prejuicios con respecto a los homosexuales.

En primer lugar, ambos tendrán que enfrentar sus propios estereotipos. El machista psicobolche tiene que extender por primera vez sus ideas de igualdad también a los homosexuales, aunque eso desafíe su propia masculinidad, lo que no le es fácil. El homosexual no tiene mucha comprensión de la demás gente por pertenecer él a un grupo oprimido. Es más, le gusta ver películas nazis. Hasta que el activista le advierte que los nazis lo hubieran matado a él por ser homosexual. Hasta tal punto despedaza Puig todos los preconceptos, que incluso hay un encuentro sexual entre el homosexual y el activista que, subrayo, no es homosexual. Ni siquiera bisexual. Pero en algún momento de bondad humana en la cárcel, ellos comparten una noche de amor. Eso ahí te deja helado, porque ¿dónde quedaron sus estereotipos? Lo que está intentando decir Puig es que somos todos humanos, y que las actitudes que a nosotros nos parecen escritas en piedra pueden ser asumidas momentáneamente.
-Y por lo tanto relativas…
-Y si son relativas, ello te obliga a examinar cada situación a la luz de sí misma.

-¿Cuál es el límite entre la generalización sana y el estereotipo? Vos impartís seminarios antropológicos y hablás de una cultura. Describís su idiosincrasia y sus características. ¿No estás cayendo también en estereotipos?

-Hay una diferencia. Los pueblos tienen características visibles…

-¿Pero entonces el estereotipo es solamente cuando la característica señalada es negativa a los ojos del observador? Si yo digo que todos los judíos son tacaños no queda duda que es un estereotipo. Pero cuando decimos que los brasileños tienen alegría de vivir a pesar del sufrimiento, o cuando los israelíes dicen que todos los argentinos son simpáticos…

-Sí, más simpático que el general Videla nunca hubo…

-O cuando señalo una característica neutra: los chinos consideran de mal gusto que los miren fijamente a los ojos cuando se conversa con ellos. Tampoco deben ser todos así, ¿no?

-Muy buena pregunta. La respuesta es triple. Primer punto: hay una diferencia entre hablar de una faceta de comportamiento aceptado en una cultura. Los chinos inclinan la cabeza al saludar. En Occidente es más aceptado tomar la mano. Lo que sí es estereotipo es decir que por extender la mano, los occidentales son más abiertos que los chinos. O porque los chinos inclinan la cabeza, decir que son más honorables que los occidentales. No. Los chinos inclinan la cabeza, porque de acuerdo con el comportamiento oriental, es un modo de expresar respeto. Y en Occidente el sujeto extiende la mano porque en la cultura europea es el modo de dar la salutación. Pero eso no significa que el occidental es más cálido o el oriental es más respetuoso. Segunda diferencia: cuando se dice “los judíos son tacaños” o “los cabecita-negra no quieren trabajar” o que “todos los árabes son terroristas”, o los que dicen que “los israelíes son imperialistas”. En estos casos tenemos que ver la situación que generó cierto comportamiento antes de criticar únicamente el comportamiento en sí.

Por ejemplo, es verdad que la mayoría de los judíos en América Latina se dedican al comercio. Pero eso tiene que ver con procesos en los que, al ingresar en sociedades católicas, el cultivo de la tierra les quedaba bastante lejos, con la excepción de experiencias momentáneas como la de los “gauchos judíos” en la Argentina, cuyos hijos en general se urbanizaron. La entrada a una sociedad católica implicaba de por sí que el judío iba a estar enajenado de ciertos campos de actividad. Por eso hubo más tendencia hacia el comercio. También, porque en los países de los que llegaban los judíos ya se habían ocupado del comercio también debido a la presión de la Iglesia Católica.

-Por la prohibición de poseer tierras, que venía desde la Edad Media.

-Exacto. Entonces, si yo sé todo el trasfondo no voy a sacar de la boca algo tan tonto como: “Sí, los judíos se ocupan del comercio porque sólo les gusta el dinero”.

-Por no mencionar a todos los judíos acá en Israel que se dedican a la agricultura y a ocupaciones no comerciales.

-Sí, y además quiero destacar que la economía israelí es una maldición, así que los que siguen creyendo que los judíos tienen talento con la plata, que se den una vuelta por estas santas tierras, para ver qué confundidos están.

-Muy bien, ¿cuál es la tercera diferencia?

-La tercera diferencia es que un estereotipo es el juzgamiento de todo un colectivo por la desviación de un miembro del grupo. El ricachón latinoamericano que dice que hay que subir la ventanilla cuando uno pasa por una villa miseria porque “toda esa gente roba” o “toda esa gente es violenta”, esa persona está cometiendo el mismo error que los pobres que dicen que todos los ricos son avaros. Porque el que dice eso no lo dice por un miedo verdadero al crimen, sino por un desprecio económico por alguien que no pudo acceder a la educación que él sí pudo conseguir, y no por mérito propio sino por herencia. Ellos no están preocupados por la situación de pobreza que produce estos actos de violencia. Y no estoy justificando ninguno, pero hablemos sin tapujos. No les preocupa el hecho de que más de la mitad de la gente en muchos de sus países no pueden comer. Les preocupa el asaltante. Bueno: pues a mí también me preocupa el asaltante, pero me preocupa también el 50% del país que no come. Porque si no resuelvo el problema de la pobreza, nunca voy a poder resolver el problema del asaltante.

Entre ellos, a muchos judíos de buen pasar he escuchado decir estas cosas contra los “goim”. Y estos judíos, que creen ser aceptados por las clases altas de sus países, que no se llamen a engaño. Los ricos no judíos también previenen a sus hijos contra los “pobres de piel oscura”; pero también los previenen contra los judíos: “Cuidado con los villeros, que te roban. Y cuidado con los judíos, que te roban también. Pero el judío es peor, porque te roba con cuello blanco”. Eso es un estereotipo. Sí hay judíos estafadores. También hay católicos estafadores. Sí hay gente en las villas miseria que roba. También hay ladrones de barrios ricos.

Esa es la tercera diferencia. Cuando generalizamos con respecto al comportamiento de un grupo entero juzgándolo por el comportamiento de un solo miembro del grupo, estamos cayendo en el peor pecado de lo que es el estereotipo. Y el judío tiene que tener mucho miedo de eso, pero no lo tiene, y cae en ellos todo el tiempo, tanto en Israel como en la diáspora.

-Llevanos entonces a Yucatán.

-Bien. Hablando de estereotipos, a mí como judía me es muy fácil estereotipar a todo el pueblo español, tanto por su pasado asqueroso con respecto a los judíos en la época de la colonia, como por su asqueroso pasado con respecto a los indígenas, que son mi campo de investigación. Como judía sefardí y antropóloga, lo único que me cabría hacer con España debería ser quemarla, porque quemaron a judíos y masacraron a indígenas.

Pero fíjate que en Yucatán, en Chiapas, en el mismo lugar donde la Inquisición quemaba libros de los mayas, torturaba a indígenas y quemaba a cualquier cripto-judío que pudiera encontrar, había un obispo español llamado Bartolomé de las Casas, que cada día de su vida se dedicó a combatir los abusos contra los indígenas. Desafió a todos los encomenderos y a todo el imperio español. Un pobre fraile, odiado tanto por su propia Iglesia como por todos los políticos poderosos de su época. Estamos en la segunda mitad del siglo XVI. Bartolomé de las Casas escribió la obra más hermosa y estremecedora que tenemos sobre la destrucción de las culturas indígenas en las Américas. Se llama La destrucción de las Indias .

Escucha bien. Yo no puedo ignorar el hecho de que el testimonio más irrefutable del genocidio español viene de otro español. No puedo cerrar los ojos al hecho de que, si bien España esclavizaba al indígena, el que primero señaló la maldad de dicha esclavitud antes de que cualquier otro país lo reconociera…

-Era normativo en esa época, ningún otro país se opuso a la práctica como tal.

-Claro. El primero en denunciar, digo, fue Francisco Victoria, otro español. Y otra vez en Yucatán, no puedo olvidar que el que encabezó la resistencia maya a la conquista española fue otro español que se pasó al bando maya, y se llamó Gonzalo Guerrero. De hecho, él se casó con una mujer maya, y sus hijos fueron los primeros mestizos del Nuevo Mundo. Seguro que todos mis lectores conocen el nombre de Hernán Cortés, o Solís, o Pedro de Mendoza, y la mayoría de ustedes no conocen a Gonzalo Guerrero. Porque Gonzalo Guerrero fue el que desafió al estereotipo. Entonces, lo que yo te puedo decir es que odio al conquistador y al inquisidor, pero no puedo ni quiero odiar a cada español.

Te doy otro ejemplo. Es cierto que Portugal tiene un pasado antisemita tremendo. Pero tampoco queremos olvidar que el gran campeón de la lucha contra la Inquisición, que salvó a más de 500 judíos durante su vida, fue un cura portugués que luchó contra la Inquisición tanto en Brasil como en Portugal, el padre Antonio Davera. Fue un gran intelectual jesuita portugués de pura cepa, que decía que la Inquisición era una afrenta a la idea de Cristo, que había que respetar al pueblo judío por ser un pueblo hermano de los cristianos. Decía que cualquiera que matase a un judío es como si matase a su propia madre, y encabezó una lucha encarnizada contra la Inquisición hasta el final de sus 92 años.

-¿Cómo es que la Inquisición no lo quemó a él también?

-No podían, porque le tenían miedo. Antonio Davera pasó a ser un personaje tan ilustre que trajinaba entre el Vaticano, Portugal y Brasil con tanta frecuencia, levantaba tanto revuelo que no se atrevían a tocarlo. Entonces, ¿cómo puedo decir que odio a los portugueses? No puedo, porque si pienso en los portugueses pienso también en Antonio Davera. Del mismo modo como no quiero que un palestino, cuando piensa en un judío, piense únicamente en Baruj Goldstein. Y tampoco quiero que un judío, cuando piensa en un palestino piense únicamente en George Habash y no en Basam Eyd. Tenemos que poner esta gota extra de esfuerzo para no caer en los estereotipos.

Erich Fromm ya nos decía que eso iba a ser muy difícil: no hay nada más fácil que fugarse de la libertad de pensamiento, que no pensar en términos complejos en los palestinos y en los judíos, en los españoles y en los portugueses. Es más fácil odiar a todos y listo. Pero cuando empiezas a ver a los Antonio Davera y a Paz Ahora, y a Basam Eyd, y a Gonzalo Guerrero, ahí se te estropean tus fáciles estereotipos.

Te quiero contar algo personal. El otro día estuve en uno de los lugares más feos de Israel: la nueva terminal de ómnibus en Tel Aviv. Es un asco, pero lo que vi allí desafió todos mis prejuicios. Un chico bien punkista, con todas las mechas de su cabello en crespones con gel, un penacho de plumas, aritos en todos lados, chaqueta de cuero descarada, un aspecto bien tosco y callejero. Daba miedo, y yo decidí alejarme de él porque tenía miedo que se pusiera violento. Fue entonces que se puso a ayudar tiernamente a un pobre viejo que nadie más ayudaba. Su aspecto era raído, cojeaba y le hablaba al joven en inglés, en ídish, y el punkista no entendía nada, pero le decía palabras de aliento, que lo iba a llevar a su casa y que no se preocupara. Si yo hubiera visto a este punkista solo en la calle, hubiera cruzado a la otra vereda. Sin embargo, él estaba ayudando a este pobre viejo saparrastroso con todo el amor del mundo. O sea, a la miércoles con los estereotipos.

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5 respuestas a Los estereotipos y el miedo a la realidad

  1. bajurtov dice:

    de donde sacas esa seccion”las clases de sharona”,amigo comandante.?
    r

  2. elcomandante dice:

    Es una historiadora si bien no coincido en un 100 % creo que dice cosas interesantes.

  3. bajurtov dice:

    ES UNA ZURDA DE ”SHARON AJSHAV” ESA TIPA…QUE VENGA A VIVIR A ISRAEL Y VERA LO QUE ES UN ASESINO PALESTINO EN CARNE Y HUESO

  4. Mika dice:

    Hola, buenos días!!!

    Acabo de leer que no vuelves hasta Marzo, de todas formas dejo este mensaje por si lo lees; se trata de Sharona: me gustaría saber si es posible acceder a más artículos-clases de ella. Me parece muy interesante lo que dice y cómo lo dice. También qerría saber si es posible comunicar directamente con ella porque creo que podría resolverme algunas cuestiones ( ¿ habla español o lo que cuelgas aquí es traducido ? ). Me interesa fundamentalmente el tema de las religiones y da la impresión de que sabe bastante de Judaísmo y, además, de una forma completamente desprejuiciada, así que es perfecta para mí.

    Saludos, Mika.

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